domingo, 21 de junio de 2026

SIMIL

 

1994 COLOMBIA

 

Colombia era apuntado en el Campeonato Mundial de 1994, desarrollado en

Estados Unidos, como el favorito. Eran 24 equipos, la mitad de lo que la glotonería

mundana  de FIFA con Gianni Infantino a la cabeza. Un triunfalismo tóxico que

se transformo en fracaso. Perdió con la Rumania de Haggi 1 a 3, y contra los anfitriones 1 a 2, con autogol de Andrés Escobar, lo que desembocó en su asesinato en la violenta Colombia, donde se vivía esa salvaje violencia. El 2 de Julio de ese año. No alcanzó el solitario triunfo por 2 a 0 contra Suiza.

Ernesto Samper le ganaba a Andrés Pastrana y pasó todo su período defendiéndose de la acusación de financiamiento ilícito por el aporte de los

Rodríguez Orejuela del cartel de Cali en el proceso 8000.

En Colombia hubo 27000 muertos ese año. Y se inauguró la telefonía celular.

Aquí gobernaba Sixto Durán y Dahik usaba los fondos reservados , a su antojo

y con desparpajo que le costó el puesto, siendo sustituído por Eduardo Peña Triviño.

Treinta y dos años después, en una irreconocible democracia , la de Trump, en EEUU , Ecuador llegaba con el mismo triunfalismo. La mejor defensa del mundo.

Y perdió 1 a 0 contra Costa de Marfil, y empató 0 a 0 con Curazao quedando al borde de la eliminación, para despecho de la gente ecuatoriana. El entrenador, Sebastián Becaccece que dice que es el camino que hay que transitar. Seguramente para él y su grupo es más ligero atravesarlo ,ganando 2.000 400

Dólares. Gobierna Daniel Roy Gilchrist Noboa Azín. Y no se cuantas personas han muerto este año.

No aprendemos nunca y no olvidamos jamás.







 

sábado, 6 de junio de 2026

MORIR DE TRISTEZA


MORIR DE TRISTEZA 
 
Marjane Sartrapi, escritora e historietista, perdió a su esposo, el amor de su vida Y falleció de tristeza. Carcomida por la depresión, la creadora de Persépolis, con sarcopenia en el alma, que no es otra cosa que el deseo de abrazar la vida, dejó este mundo. Mañana se cumplirán 52 años, de la fecha en que te declaré mi amor. Y tuve la suerte de ser correspondido. 

Hacen 17 días y 3 meses, entraste en coma , y el veinte de marzo se cumplieron Del 2026 falleciste. Serán 539 días sin ti. Te honro con mi memoria, abrazando la vida y tratando de ser mejor ser humano, menos egoísta, más trabajador. Es mi modo de agradecerte los cincuenta años de felicidad que me diste, mi María.

jueves, 21 de mayo de 2026

BAILANDO TANGO

 

Tuve que esperar 70 años y 8 meses para 

comenzar a aprender a bailar.

Y en forma temeraria, comencé con clases de Tango.

La propiocepción, el sentir el punto de apoyo de la pareja, el pivot, el caminar, el ritmo y la cadencia,

Ejercicio interesante el de unir equilibradamente,

la coordinación del cerebro con el cuerpo,

el ritmo interior que aprende a entrelazarse.

Nunca será muy tarde para aprender a sentir

todo eso.

Jorge Luis Borges escribe sobre el tango una estrofa feliz e inquietante;

"¿Dónde estarán?. pregunta le elegía,

de quienes ya no son, como si hubiera

una región, en que el Ayer pudiera,

ser el Hoy, el Aún, el Todavía."

Si las ganas de vivir insten, Hoy puede ser el Hoy y el Todavía-

EL FUTBOL DE MI NIÑEZ


La niñez que tuve ha sido feliz.

Mi tío Enrique Martínez Quirola, casado con mi tía Lucía Loor Larrea, , es una fotografía en sepia,

de esa época .pacífica , y tranquila que se respiraba en Quito.

Su hija, Rosario Martínez Loor, se casó con Eduardo Zambrano Iturralde, capitán del equipo de

Liga Deportiva Universidad, representante de la Universidad Central del Ecuador, donde mi padre fue profesor, y en la cual yo estudiaría y me graduaría de médico en 1981. Hacen ya 45 años de eso.

Y no se me borra de la memoria

la asistencia con mi padre y      

con mi hermano al estadio mágico del "Ejido" o Parque de Mayo, que tenía un árbol que fue respetado 

en el sur del graderío.

Yo estudié en la Escuela Espejo. Municipal , laica y democrática. Ahí formamos un equipo del cual

yo era parte, uniforme blanco y una U roja sobre el corazón.

Jugábamos para divertirnos. Mi carencia de afán competitivo, sumado al gran esfuerzo que hacía,

y mi falta de habilidad para ese juego, me permitía tomar el deporte como una actividad lúdica.

Mi ahijado me dijo, al ver la fotografía, que yo era "la saeta rubia". Pues rubio si, pero saeta, no.

En el estadio Atahualpa entrábamos a un laberinto de túneles, que nos llevaban a los vestuarios. Y podíamos, ver a los futbolistas, tocarlos, saludarlos.

No había esa glotonería mundana, que ahora hace que los equipos jueguen tres torneos simultaneamente, sean auspiciados por Casas de Apuestas, y muevan cantidades obscenas de

dinero.

Con los años , uno madura. Si bien, de niño podía llorar si perdía la Liga, mi equipo favorito.

siempre sentí que sólo era fútbol. Se jugaba por la camiseta, no habían cambios, ni minutos de hidratación, ni VAR, ni tarjetas rojas o amarillos.

Que buena vida que tuve, y que tengo. "Cuando el canal de la acera era un río, y el estanque era el mar" como canta su niñez Serrat.

Creo que entonces yo era feliz.


 





domingo, 10 de mayo de 2026

LA PROFECIA

 La señora María Clemencia de San José Martínez González (a) Morocha, con sus mellizos del terror. Ninguno se llamó Damián. El uno es Carlos Francisco Larrea Martínez y el otro Eduardo Luis

Larrea Martínez.


BAUTIZO DE EDUARDO LUIS LARREA MARTINEZ

 En octubre de 1955, en la ciudad de Nueva York, mi padre, Eduardo Larrea Stacey, me lleva en brazos

a una iglesia católica, para que me bauticen

Me  quitarían el pecado original. Mal negocio.

Si no me bautizaban, podía llevar una vida disipada, y al morir no iría al ardiente infierno, sino al cómodo limbo.


No sería que bastaba con el infinito amor de mi padre, para borrarme todos los inexistentes pecados?

CÓMO NO DELIRAR EN EL CHIMBORAZO?

 

 

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Esa montaña gigantesca, de más de seis mil metros de altura, extensamente

acostada como un monstruo de roca y nieve al lado de la ciudad mágica.

Riobamba, en la sierra central de nuestros Andes, se extiende a sus pies.

Cómo no va a ser mágica. Con sus calles ordenadamente adoquinadas con piedras que han quedado planas, gracias al eterno beso del agua de los ríos.

Yo trabajé allí nueve semanas y media, en 1981.

El alcalde era el Doctor Edelberto Bonilla Oleas, que trabajó incansablemente

en la ciudad   donde se había suprimido el triste lunes. Si. Se trabajaba de martes a sábado,

y se descansaba domingo y lunes. Y el viernes no dejaba de ser viernes. Había un

celemín de parques. Yo atravesaba el parque Infantil, por donde pasaba un tren,

que se anunciaba con su sonoro pito de vapor. Al lado del Estadio Olímpico de Riobamba donde jugaba el club Centro Deportivo Olmedo, que quedó campeón

nacional en el 2000.

El Hospital del Seguro donde mi tutor era el doctor Rafael Layedra. Un clínico de postín.

La belleza de sus plazas, la del enorme edificio del Colegio, Pedro Vicente Maldonado, con su plaza de Neptuno y las focas de cobre.

La plaza colorada. La Catedral. El edificio secular del Correo Nacional.

La Loma de Quito, adonde se subía, para ver con un catalejo al enorme nevado, colocando una moneda de 50 centavos de sucre.

La comida era magnífica. Las tortillas

 de maíz en piedra de unas dos hermanas,

Incomparablemente buenas, las de papa en la calle Montalvo. La fritada de

Guano, donde las cabuyas en la carretera , habrían de convertirse en bellas alfombras. El hornado de cerdo del mercado de La Merced.

Los alcaldes, sin importar su tienda política, Edelberto Bonilla, Fernando Guerrero, Abraham Romero, estaban al servicio de los ciudadanos, como fue su deber, y nunca despareció un centavo. Eso fue hace cuarenta y cinco años.

Y la gente, no podía ser más amable, colaboradora y generosa.

Los teléfonos tenían cuatro dígitos, y había una Plaza de Toros, “Raul Dávalos” , donde toreaba Mariano Cruz, y otros espadas españoles en las fiestas del 21 de Abril.

Cómo no delirar en el Chimborazo?