domingo, 10 de mayo de 2026

BAUTIZO DE EDUARDO LUIS LARREA MARTINEZ

 En octubre de 1955, en la ciudad de Nueva York, mi padre, Eduardo Larrea Stacey, me lleva en brazos

a una iglesia católica, para que me bauticen

Me  quitarían el pecado original. Mal negocio.

Si no me bautizaban, podía llevar una vida disipada, y al morir no iría al ardiente infierno, sino al cómodo limbo.


No sería que bastaba con el infinito amor de mi padre, para borrarme todos los inexistentes pecados?

No hay comentarios:

Publicar un comentario