La niñez que tuve ha sido feliz.
Mi tío Enrique Martínez Quirola, casado con mi tía Lucía Loor Larrea, , es una fotografía en sepia,
de esa época .pacífica , y tranquila que se respiraba en Quito.
Su hija, Rosario Martínez Loor, se casó con Eduardo Zambrano Iturralde, capitán del equipo de
Liga Deportiva Universidad, representante de la Universidad Central del Ecuador, donde mi padre fue profesor, y en la cual yo estudiaría y me graduaría de médico en 1981. Hacen ya 45 años de eso.
Y no se me borra de la memoria
la asistencia con mi padre y

con mi hermano al estadio mágico del "Ejido" o Parque de Mayo, que tenía un árbol que fue respetado
en el sur del graderío.
Yo estudié en la Escuela Espejo. Municipal , laica y democrática. Ahí formamos un equipo del cual
yo era parte, uniforme blanco y una U roja sobre el corazón.
Jugábamos para divertirnos. Mi carencia de afán competitivo, sumado al gran esfuerzo que hacía,
y mi falta de habilidad para ese juego, me permitía tomar el deporte como una actividad lúdica.
Mi ahijado me dijo, al ver la fotografía, que yo era "la saeta rubia". Pues rubio si, pero saeta, no.
En el estadio Atahualpa entrábamos a un laberinto de túneles, que nos llevaban a los vestuarios. Y podíamos, ver a los futbolistas, tocarlos, saludarlos.
No había esa glotonería mundana, que ahora hace que los equipos jueguen tres torneos simultaneamente, sean auspiciados por Casas de Apuestas, y muevan cantidades obscenas de
dinero.
Con los años , uno madura. Si bien, de niño podía llorar si perdía la Liga, mi equipo favorito.
siempre sentí que sólo era fútbol. Se jugaba por la camiseta, no habían cambios, ni minutos de hidratación, ni VAR, ni tarjetas rojas o amarillos.
Que buena vida que tuve, y que tengo. "Cuando el canal de la acera era un río, y el estanque era el mar" como canta su niñez Serrat.
Creo que entonces yo era feliz.
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