En 1967, Luis Eduardo Aute, escribió y cantó esta, Aleluya # 1. Aute , artista completo, poeta, músico, pintor, compositor y cantante, hijo de una familia acaudalada, nació en Filipinas, y vivió en España, la de Francisco Franco, el caudillo asesino de España de post guerra , por la gracia de dios, según él. Ni los filipinos aprendieron español, ni las élite españolas aprendieron a hablar tagálo (o Tagálog, dialecto de la isla de Luzán, apenas un dialecto dentro de los muchos, como muchas son las islas del archipiélago, en que un día recaló Magalhaes,el navegante y comerciante portugués que comandó un duro viaje alrrededor del mundo). España perdía sus colonias de ultramar, y comenzaba un declive que derivaría en una espiral de odio, con Primo de Rivera, la República, la iglesia contra los republicanos y visceversa, y por fin una guerra fratricida, un monumento al fanatismo y a la intolerancia, y al franquismo. Una montaña rusa que dejó al país en la ruina. Los filipinos pasaron a ser colonia de Estados Unidos en la Segunda gran guerra, que como en Cuba, donde se apropiaron de Guantánamo, pusieron un sombrío títere, Ferdinand Marcos,
otro lacayo , y ahí si aprendieron a hablar inglés.
Pidiendo disculpas por la disgresión , volvemos a Aute, que en 1967 compuso y cantó Aleluya.
En la Venezuela Saudita del 67 , surgió una estrella rutilante y efímera, Cherry Navarro, que la cantó en el programa televisivo de Renny Ottolina, y murió poco tiempo después , de anemia aplástica, y tras intentar un rudimentario transplante de médula ósea que fracasó, dejándolo congelado en el pináculo de su juventud, su pinta y sin los bochornos del paso del tiempo que maldijo Violeta Parra.
Pero es muy interesante la letra, y la música que nació en los sesentas.
Hablaba de la Alegría.
Quien parece haberse quedado con la última palabra, fueron Tom Jobim y Vinicius de Moraes con su fabulosa "Tristeza nao tem fin, felicidade sim
Pero con la alegría, efímera y y episódica en la vida , nadie tiene la última palabra.
Eso era en los sesenta. Ahora vamos de Bad Bunny, Madonna, Shakira, presentes en la irrespetuosa vitrina de los cambalaches.
Disculparán ustedes la nostalgia por esos años, pero cada uno es hijo de sus tiempos



