La señora María Clemencia de San José Martínez González (a) Morocha, con sus mellizos del terror. Ninguno se llamó Damián. El uno es Carlos Francisco Larrea Martínez y el otro Eduardo Luis
Larrea Martínez.
La señora María Clemencia de San José Martínez González (a) Morocha, con sus mellizos del terror. Ninguno se llamó Damián. El uno es Carlos Francisco Larrea Martínez y el otro Eduardo Luis
Larrea Martínez.
En octubre de 1955, en la ciudad de Nueva York, mi padre, Eduardo Larrea Stacey, me lleva en brazos
a una iglesia católica, para que me bauticen
Me quitarían el pecado original. Mal negocio.
Si no me bautizaban, podía llevar una vida disipada, y al morir no iría al ardiente infierno, sino al cómodo limbo.
No sería que bastaba con el infinito amor de mi padre, para borrarme todos los inexistentes pecados?
acostada como un monstruo de roca y nieve al lado de la
ciudad mágica.
Riobamba, en la sierra central de nuestros Andes, se
extiende a sus pies.
Cómo no va a ser mágica. Con sus calles ordenadamente
adoquinadas con piedras que han quedado planas, gracias al eterno beso del agua
de los ríos.
Yo trabajé allí nueve semanas y media, en 1981.
El alcalde era el Doctor Edelberto Bonilla Oleas, que
trabajó incansablemente
en la ciudad donde se había suprimido el triste lunes. Si.
Se trabajaba de martes a sábado,
y se descansaba domingo y lunes. Y el viernes no dejaba de
ser viernes. Había un
celemín de parques. Yo atravesaba el parque Infantil, por donde
pasaba un tren,
que se anunciaba con su sonoro pito de vapor. Al lado del
Estadio Olímpico de Riobamba donde jugaba el club Centro Deportivo Olmedo, que
quedó campeón
nacional en el 2000.
El Hospital del Seguro donde mi tutor era el doctor Rafael
Layedra. Un clínico de postín.
La belleza de sus plazas, la del enorme edificio del
Colegio, Pedro Vicente Maldonado, con su plaza de Neptuno y las focas de cobre.
La plaza colorada. La Catedral. El edificio secular del
Correo Nacional.
La Loma de Quito, adonde se subía, para ver con un catalejo
al enorme nevado, colocando una moneda de 50 centavos de sucre.
La comida era magnífica. Las tortillas
de maíz en piedra de
unas dos hermanas,
Incomparablemente buenas, las de papa en la calle Montalvo. La
fritada de
Guano, donde las cabuyas en la carretera , habrían de
convertirse en bellas alfombras. El hornado de cerdo del mercado de La Merced.
Los alcaldes, sin importar su tienda política, Edelberto
Bonilla, Fernando Guerrero, Abraham Romero, estaban al servicio de los
ciudadanos, como fue su deber, y nunca despareció un centavo. Eso fue hace
cuarenta y cinco años.
Y la gente, no podía ser más amable, colaboradora y generosa.
Los teléfonos tenían cuatro dígitos, y había una Plaza de
Toros, “Raul Dávalos” , donde toreaba Mariano Cruz, y otros espadas españoles
en las fiestas del 21 de Abril.
Cómo no delirar en el Chimborazo?
PELÉ
El 23 de octubre de 1940, en un pueblo pequeño, “Tres Corazones,” del sur del Estado de Minas Gerais nació Edson Arantes do Nascimento. Hijo de “ Dondinho”,
Jugador de Fútbol amateur, obrero. Familia pobre .
De niño le llamaban “Dico”, y cuando creció un poco le gustaba mucho jugar pelota, era golero, y se hacía llamar “Bilé”, que era el apodo del arquero del equipo de su padre, pero ,niño él, no podía pronunciar el apodo, y decía “Pelé”. Aunque le irritaba que sus compañeros los llamaran así. Y se acostumbró.
Desarrolló muchas habilidades, y jugó en un equipo de Baurú, en el interior de Sao Paulo. En 1956, su entrenador , Valdemar de Brito, lo vió jugar, y lo llevó al Santos Futebol Club ,a los 16 años. Lo ficharon. Era en Santos, un puerto de Sao Paulo. Edson estaba alucinado, con unas instalaciones peregrinas, separado de los graderíos por una alambrada que parecía un gallinero. El estadio tenía una capacidad de menos de 20000 aficionados, fanáticos, pegados a aquella alambrada.
El genio brotó.
Participo contra Argentina en 1956 .Tenía 16 años. Argentina ganó dos a uno. Era la “Copa Roca”.
Hay una foto histórica, en blanco y negro, de Pelé entregando el balón al arquero Roma de la Selección visitante, que fue golero de Boca Juniors y de la selección de su país en el Campeonato Mundial de 1966 en Inglaterra.
Los rioplatenses sacando chapa.
Luego fue el jugador más joven en debutar en una Copa Mundial.
Fue en Suecia en 1958. Brasil quedó Campeón ganando la final 5 a 2 a los anfitriones. Pelé marcó 2 goles.
E inventó la magia. El fútbol de fantasía y efectividad. Los rivales lo cazaban. La única forma de pararlo era a puntapiés, codazos, agarrones. Y el aprendió a defenderse. No habían tarjetas y los árbitros eran permisivos. Inventó todo, lo que después repitieron Maradona, Messi, Charlton, George Best y todos los cracks que en el mundo han sido.Fue Campeón Mundial en tres ocasiones. Tenía un físico de un toro musculoso, de 1,70 metros, pero que saltaba y vencía la ley de la gravedad, se quedaba suspendido en el aire y cabeceaba contra el suelo. Así metió el primer gol en la final contra Italia en 1970 en México. Hacía paredes con las piernas de los rivales, tenía un campo visual de más de 180 grados. Si era rápido con los pies, era supersónico con la inteligencia. Con la visión del campo, un líder silencioso.
Tenía un pecho que acolchaba y amansaba la pelota, que caía sobre su empeine, igual derecho o izquierdo. Ambidiestro. Yo lo ví en su final de carrera, con el Cosmos, en Caracas, y aún a los 37 años, hizo un milagroso gol, partiendo desde su área, le ganaron al Boca Juniors 3 a 0.
En su mejor época los jugadores no ganaban las obscenas cantidades que ganan hoy.
Pero el hizo de sí mismo una marca.
No bebía licor, no fumaba, era el primero en llegar al entrenamiento y el último en salir. Tampoco se le cayó un centavo del bolsillo. Fue Ministro de Deportes en Brasil y su labor con respecto a los derechos de los futbolistas fue muy importante.
Aprendió idiomas, fue comentarista. No fue Ministro durante la dictadura, sino
En democracia. No era amigo de Havelange, ni de su yerno, ni de Blatter.
Murió en Sao Paulo el 22 de diciembre del 2022 , a los 82 años con cáncer de colon.
Fue el Rey.