domingo, 10 de mayo de 2026

LA PROFECIA

 La señora María Clemencia de San José Martínez González (a) Morocha, con sus mellizos del terror. Ninguno se llamó Damián. El uno es Carlos Francisco Larrea Martínez y el otro Eduardo Luis

Larrea Martínez.


BAUTIZO DE EDUARDO LUIS LARREA MARTINEZ

 En octubre de 1955, en la ciudad de Nueva York, mi padre, Eduardo Larrea Stacey, me lleva en brazos

a una iglesia católica, para que me bauticen

Me  quitarían el pecado original. Mal negocio.

Si no me bautizaban, podía llevar una vida disipada, y al morir no iría al ardiente infierno, sino al cómodo limbo.


No sería que bastaba con el infinito amor de mi padre, para borrarme todos los inexistentes pecados?

CÓMO NO DELIRAR EN EL CHIMBORAZO?

 

 

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Esa montaña gigantesca, de más de seis mil metros de altura, extensamente

acostada como un monstruo de roca y nieve al lado de la ciudad mágica.

Riobamba, en la sierra central de nuestros Andes, se extiende a sus pies.

Cómo no va a ser mágica. Con sus calles ordenadamente adoquinadas con piedras que han quedado planas, gracias al eterno beso del agua de los ríos.

Yo trabajé allí nueve semanas y media, en 1981.

El alcalde era el Doctor Edelberto Bonilla Oleas, que trabajó incansablemente

en la ciudad   donde se había suprimido el triste lunes. Si. Se trabajaba de martes a sábado,

y se descansaba domingo y lunes. Y el viernes no dejaba de ser viernes. Había un

celemín de parques. Yo atravesaba el parque Infantil, por donde pasaba un tren,

que se anunciaba con su sonoro pito de vapor. Al lado del Estadio Olímpico de Riobamba donde jugaba el club Centro Deportivo Olmedo, que quedó campeón

nacional en el 2000.

El Hospital del Seguro donde mi tutor era el doctor Rafael Layedra. Un clínico de postín.

La belleza de sus plazas, la del enorme edificio del Colegio, Pedro Vicente Maldonado, con su plaza de Neptuno y las focas de cobre.

La plaza colorada. La Catedral. El edificio secular del Correo Nacional.

La Loma de Quito, adonde se subía, para ver con un catalejo al enorme nevado, colocando una moneda de 50 centavos de sucre.

La comida era magnífica. Las tortillas

 de maíz en piedra de unas dos hermanas,

Incomparablemente buenas, las de papa en la calle Montalvo. La fritada de

Guano, donde las cabuyas en la carretera , habrían de convertirse en bellas alfombras. El hornado de cerdo del mercado de La Merced.

Los alcaldes, sin importar su tienda política, Edelberto Bonilla, Fernando Guerrero, Abraham Romero, estaban al servicio de los ciudadanos, como fue su deber, y nunca despareció un centavo. Eso fue hace cuarenta y cinco años.

Y la gente, no podía ser más amable, colaboradora y generosa.

Los teléfonos tenían cuatro dígitos, y había una Plaza de Toros, “Raul Dávalos” , donde toreaba Mariano Cruz, y otros espadas españoles en las fiestas del 21 de Abril.

Cómo no delirar en el Chimborazo?

lunes, 4 de mayo de 2026

PELÉ

 PELÉ


El 23 de octubre de 1940, en un pueblo pequeño, “Tres Corazones,”  del sur del Estado de Minas Gerais nació Edson Arantes do Nascimento. Hijo de “ Dondinho”,

Jugador de Fútbol amateur, obrero. Familia pobre .

De niño le llamaban “Dico”, y cuando creció un poco le gustaba mucho jugar pelota, era golero, y se hacía llamar “Bilé”, que era el apodo del arquero del equipo de su padre, pero ,niño él, no podía pronunciar el apodo, y decía “Pelé”. Aunque le irritaba que sus compañeros los llamaran así. Y se acostumbró.

Desarrolló muchas habilidades, y jugó en un equipo de Baurú, en el interior de Sao Paulo. En 1956, su entrenador , Valdemar de Brito, lo vió jugar, y lo llevó al Santos Futebol Club ,a los 16 años. Lo ficharon. Era en Santos, un puerto de Sao Paulo. Edson estaba alucinado, con unas instalaciones peregrinas, separado de los graderíos por una alambrada que parecía un gallinero. El estadio tenía una capacidad de menos de 20000 aficionados, fanáticos, pegados a aquella alambrada.

El genio brotó.

Participo contra Argentina en 1956 .Tenía 16 años. Argentina ganó dos a uno. Era la “Copa Roca”.

Hay una foto histórica, en blanco y negro, de Pelé entregando el balón al arquero Roma de la Selección visitante, que fue golero de Boca Juniors y de la selección de su país en el Campeonato Mundial de 1966 en Inglaterra.

Los rioplatenses sacando chapa.

Luego fue el jugador más joven en debutar en una Copa Mundial.

Fue en Suecia en 1958. Brasil quedó Campeón ganando la final 5 a 2 a los anfitriones. Pelé marcó 2 goles.

E inventó la magia. El fútbol de fantasía y efectividad. Los rivales lo cazaban. La única forma de pararlo era a puntapiés, codazos, agarrones. Y el aprendió a defenderse. No habían tarjetas y los árbitros eran permisivos. Inventó todo, lo que después repitieron Maradona, Messi, Charlton, George Best y todos los cracks que en el mundo han sido.

Fue Campeón Mundial en tres ocasiones. Tenía un físico de un toro musculoso, de 1,70 metros, pero que saltaba y vencía la ley de la gravedad, se quedaba suspendido en el aire y cabeceaba contra el suelo. Así metió el primer gol en la final contra Italia en 1970 en México. Hacía paredes con las piernas de los rivales, tenía un campo visual de más de 180 grados. Si era rápido con los pies, era supersónico con la inteligencia. Con la visión del campo, un líder silencioso.

Tenía un pecho que acolchaba y amansaba la pelota, que caía sobre su empeine, igual derecho o izquierdo. Ambidiestro. Yo lo ví en su final de carrera, con el Cosmos, en Caracas, y aún a los 37 años, hizo un milagroso gol, partiendo desde su área, le ganaron al Boca Juniors 3 a 0.

En su mejor época los jugadores no ganaban las obscenas cantidades que ganan hoy.

Pero el hizo de sí mismo una marca.

No bebía licor, no fumaba, era el primero en llegar al entrenamiento y el último en salir. Tampoco se le cayó un centavo del bolsillo. Fue Ministro de Deportes en Brasil y su labor con respecto a los derechos de los futbolistas fue muy importante.

Aprendió idiomas, fue comentarista. No fue Ministro durante la dictadura, sino

En democracia. No era amigo de Havelange, ni de su yerno, ni de Blatter.

Murió en Sao Paulo el 22 de diciembre del 2022 , a los 82 años con cáncer de colon.

Fue el Rey.



domingo, 26 de abril de 2026

COPA JULES RIMET DE 1966

COPA JULES RIMET DE 1966

EL CAMPEONATO MUNDIAL DE FÚTBOL DE 1966

Yo tenía 10 años. Estaba acabando el quinto grado en la Escuela Municipal Espejo.
El profesor era un señor de nombre Fortunato López López. Mis compañeros de
entonces me recalcaron que era severo, de mal genio. No lo sentí.
El mundial comenzó el 11 de Julio y terminó el 31 de ese mes, en 1966.
Oímos en una tarde, en el aula, (En Inglaterra era de noche) el partido entre el dueño de casa contra Uruguay. Nosotros éramos sudamericanos e íbamos a favor del equipo de la República Oriental del Uruguay, orgullosamente latinoamericanos, con el honor prestado, ya que Ecuador no clasificó (Casi, pero no).
Se oía un ruido de estática ininteligible, pero el partido, concluyó con un empate sin goles, que profesor y alumnos, festejamos como un triunfo.
Ese mundial fue boicoteado por cuarenta países africanos, y dos asiáticos, entre los que estaba Corea del Sur.
Esto permitió que Corea del Norte fuese a jugar el torneo. Por poco se frustra su presencia, dado que el Reino Unido y Corea del Norte no tenían relaciones diplomáticas. Pero consiguió ir. Perdió con las Unión Soviética, donde tapaba Lev Yashin, la legendaria “Araña Negra”, por su agilidad, y el uniforme obscuro entero,
en realidad, un obscuro azul marino. Ya tenía 37 años. Pero sacó su arco invicto y los norcoreanos perdieron 2 a 0.
La sorpresa fue que le ganaron a Italia 1 a 0 con un gol de Pak Doo Ik. Y le empataron a Chile 1 a1 con un gol en el minuto 88. (eso ya no nos dio tanta pena, porque los chilenos nos eliminaron). Sorpresivamente hasta el minuto 24 del primer tiempo, le iban ganando a una imbatible y también debutante en torneos mundiales a la selección de Portugal.
Esta había ganado y eliminado al Brasil, gran decepción nuestra, un bicampeón viejo y vapuleado, por jugadores más jóvenes, y que pateaban a los brasileños ante la anuencia de unos árbitros eurocéntricos. Portugal se repuso y eliminó a los norcoreanos 5 a 3, con un póker de Eusebio, la pantera negra de Mozambique, entonces colonia portuguesa en África.
Hungría también destacó. Francia, España, Suiza y México fracasaron.
No pudimos ver el fútbol por televisión porque las finanzas no nos permitieron
comprar los derechos de transmisión.
Tuvimos que conformarnos con las “radiofotos UPI” de El Comercio, fotos borrosas.
Argentina perdió rezongando y dando lucha.
Al fin la Pérfida Albión, se quedó con el título ganándole a Alemania 4 a 2 en 
el alargue.
El tercer gol no entró, y en el cuarto, la gente ya había comenzado a invadir
el campo de juego.
Pero Stanley Rouss, inglés, era presidente de la FIFA, dueño de la pelota,
(Pero un ángel, comparado con sus sucesores). El entrenador era Sir Alf Ramsey, un hombre gruñón y pretensioso. Pero claro, también tenían al portero Gordon Banks, a Bobby Moore, que murió de cáncer de colon a los 63 años (yo ahora tengo 70), al desdentado Nobby Stiles, un ser abominable, a Jackie y Bobby Charlton, un genio de calva precoz, Geofrie Hurst, que metió un triplete en la final.
Me llamaba la atención el magnífico estado del césped en las canchas, y el balón Challenge, anaranjado, y de cuero cosido.
Lo recuerdo todo con claridad meridiana.
Y a pesar de que los partidos que vimos diferidos eran en unas televisiones antiguas en blanco y negro, yo era feliz y podía soñar, y soñaba a colores. Tenía entonces, un bellísimo mal que ya no tengo, como diría en un verso feliz, César Dávila Andrade, que se cortó las venas y falleció en Caracas, en 1967.