jueves, 21 de mayo de 2026

BAILANDO TANGO

 

Tuve que esperar 70 años y 8 meses para 

comenzar a aprender a bailar.

Y en forma temeraria, comencé con clases de Tango.

La propiocepción, el sentir el punto de apoyo de la pareja, el pivot, el caminar, el ritmo y la cadencia,

Ejercicio interesante el de unir equilibradamente,

la coordinación del cerebro con el cuerpo,

el ritmo interior que aprende a entrelazarse.

Nunca será muy tarde para aprender a sentir

todo eso.

Jorge Luis Borges escribe sobre el tango una estrofa feliz e inquietante;

"¿Dónde estarán?. pregunta le elegía,

de quienes ya no son, como si hubiera

una región, en que el Ayer pudiera,

ser el Hoy, el Aún, el Todavía."

Si las ganas de vivir insten, Hoy puede ser el Hoy y el Todavía-

EL FUTBOL DE MI NIÑEZ


La niñez que tuve ha sido feliz.

Mi tío Enrique Martínez Quirola, casado con mi tía Lucía Loor Larrea, , es una fotografía en sepia,

de esa época .pacífica , y tranquila que se respiraba en Quito.

Su hija, Rosario Martínez Loor, se casó con Eduardo Zambrano Iturralde, capitán del equipo de

Liga Deportiva Universidad, representante de la Universidad Central del Ecuador, donde mi padre fue profesor, y en la cual yo estudiaría y me graduaría de médico en 1981. Hacen ya 45 años de eso.

Y no se me borra de la memoria

la asistencia con mi padre y      

con mi hermano al estadio mágico del "Ejido" o Parque de Mayo, que tenía un árbol que fue respetado 

en el sur del graderío.

Yo estudié en la Escuela Espejo. Municipal , laica y democrática. Ahí formamos un equipo del cual

yo era parte, uniforme blanco y una U roja sobre el corazón.

Jugábamos para divertirnos. Mi carencia de afán competitivo, sumado al gran esfuerzo que hacía,

y mi falta de habilidad para ese juego, me permitía tomar el deporte como una actividad lúdica.

Mi ahijado me dijo, al ver la fotografía, que yo era "la saeta rubia". Pues rubio si, pero saeta, no.

En el estadio Atahualpa entrábamos a un laberinto de túneles, que nos llevaban a los vestuarios. Y podíamos, ver a los futbolistas, tocarlos, saludarlos.

No había esa glotonería mundana, que ahora hace que los equipos jueguen tres torneos simultaneamente, sean auspiciados por Casas de Apuestas, y muevan cantidades obscenas de

dinero.

Con los años , uno madura. Si bien, de niño podía llorar si perdía la Liga, mi equipo favorito.

siempre sentí que sólo era fútbol. Se jugaba por la camiseta, no habían cambios, ni minutos de hidratación, ni VAR, ni tarjetas rojas o amarillos.

Que buena vida que tuve, y que tengo. "Cuando el canal de la acera era un río, y el estanque era el mar" como canta su niñez Serrat.

Creo que entonces yo era feliz.


 





domingo, 10 de mayo de 2026

LA PROFECIA

 La señora María Clemencia de San José Martínez González (a) Morocha, con sus mellizos del terror. Ninguno se llamó Damián. El uno es Carlos Francisco Larrea Martínez y el otro Eduardo Luis

Larrea Martínez.


BAUTIZO DE EDUARDO LUIS LARREA MARTINEZ

 En octubre de 1955, en la ciudad de Nueva York, mi padre, Eduardo Larrea Stacey, me lleva en brazos

a una iglesia católica, para que me bauticen

Me  quitarían el pecado original. Mal negocio.

Si no me bautizaban, podía llevar una vida disipada, y al morir no iría al ardiente infierno, sino al cómodo limbo.


No sería que bastaba con el infinito amor de mi padre, para borrarme todos los inexistentes pecados?

CÓMO NO DELIRAR EN EL CHIMBORAZO?

 

 

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Esa montaña gigantesca, de más de seis mil metros de altura, extensamente

acostada como un monstruo de roca y nieve al lado de la ciudad mágica.

Riobamba, en la sierra central de nuestros Andes, se extiende a sus pies.

Cómo no va a ser mágica. Con sus calles ordenadamente adoquinadas con piedras que han quedado planas, gracias al eterno beso del agua de los ríos.

Yo trabajé allí nueve semanas y media, en 1981.

El alcalde era el Doctor Edelberto Bonilla Oleas, que trabajó incansablemente

en la ciudad   donde se había suprimido el triste lunes. Si. Se trabajaba de martes a sábado,

y se descansaba domingo y lunes. Y el viernes no dejaba de ser viernes. Había un

celemín de parques. Yo atravesaba el parque Infantil, por donde pasaba un tren,

que se anunciaba con su sonoro pito de vapor. Al lado del Estadio Olímpico de Riobamba donde jugaba el club Centro Deportivo Olmedo, que quedó campeón

nacional en el 2000.

El Hospital del Seguro donde mi tutor era el doctor Rafael Layedra. Un clínico de postín.

La belleza de sus plazas, la del enorme edificio del Colegio, Pedro Vicente Maldonado, con su plaza de Neptuno y las focas de cobre.

La plaza colorada. La Catedral. El edificio secular del Correo Nacional.

La Loma de Quito, adonde se subía, para ver con un catalejo al enorme nevado, colocando una moneda de 50 centavos de sucre.

La comida era magnífica. Las tortillas

 de maíz en piedra de unas dos hermanas,

Incomparablemente buenas, las de papa en la calle Montalvo. La fritada de

Guano, donde las cabuyas en la carretera , habrían de convertirse en bellas alfombras. El hornado de cerdo del mercado de La Merced.

Los alcaldes, sin importar su tienda política, Edelberto Bonilla, Fernando Guerrero, Abraham Romero, estaban al servicio de los ciudadanos, como fue su deber, y nunca despareció un centavo. Eso fue hace cuarenta y cinco años.

Y la gente, no podía ser más amable, colaboradora y generosa.

Los teléfonos tenían cuatro dígitos, y había una Plaza de Toros, “Raul Dávalos” , donde toreaba Mariano Cruz, y otros espadas españoles en las fiestas del 21 de Abril.

Cómo no delirar en el Chimborazo?

lunes, 4 de mayo de 2026

PELÉ

 PELÉ


El 23 de octubre de 1940, en un pueblo pequeño, “Tres Corazones,”  del sur del Estado de Minas Gerais nació Edson Arantes do Nascimento. Hijo de “ Dondinho”,

Jugador de Fútbol amateur, obrero. Familia pobre .

De niño le llamaban “Dico”, y cuando creció un poco le gustaba mucho jugar pelota, era golero, y se hacía llamar “Bilé”, que era el apodo del arquero del equipo de su padre, pero ,niño él, no podía pronunciar el apodo, y decía “Pelé”. Aunque le irritaba que sus compañeros los llamaran así. Y se acostumbró.

Desarrolló muchas habilidades, y jugó en un equipo de Baurú, en el interior de Sao Paulo. En 1956, su entrenador , Valdemar de Brito, lo vió jugar, y lo llevó al Santos Futebol Club ,a los 16 años. Lo ficharon. Era en Santos, un puerto de Sao Paulo. Edson estaba alucinado, con unas instalaciones peregrinas, separado de los graderíos por una alambrada que parecía un gallinero. El estadio tenía una capacidad de menos de 20000 aficionados, fanáticos, pegados a aquella alambrada.

El genio brotó.

Participo contra Argentina en 1956 .Tenía 16 años. Argentina ganó dos a uno. Era la “Copa Roca”.

Hay una foto histórica, en blanco y negro, de Pelé entregando el balón al arquero Roma de la Selección visitante, que fue golero de Boca Juniors y de la selección de su país en el Campeonato Mundial de 1966 en Inglaterra.

Los rioplatenses sacando chapa.

Luego fue el jugador más joven en debutar en una Copa Mundial.

Fue en Suecia en 1958. Brasil quedó Campeón ganando la final 5 a 2 a los anfitriones. Pelé marcó 2 goles.

E inventó la magia. El fútbol de fantasía y efectividad. Los rivales lo cazaban. La única forma de pararlo era a puntapiés, codazos, agarrones. Y el aprendió a defenderse. No habían tarjetas y los árbitros eran permisivos. Inventó todo, lo que después repitieron Maradona, Messi, Charlton, George Best y todos los cracks que en el mundo han sido.

Fue Campeón Mundial en tres ocasiones. Tenía un físico de un toro musculoso, de 1,70 metros, pero que saltaba y vencía la ley de la gravedad, se quedaba suspendido en el aire y cabeceaba contra el suelo. Así metió el primer gol en la final contra Italia en 1970 en México. Hacía paredes con las piernas de los rivales, tenía un campo visual de más de 180 grados. Si era rápido con los pies, era supersónico con la inteligencia. Con la visión del campo, un líder silencioso.

Tenía un pecho que acolchaba y amansaba la pelota, que caía sobre su empeine, igual derecho o izquierdo. Ambidiestro. Yo lo ví en su final de carrera, con el Cosmos, en Caracas, y aún a los 37 años, hizo un milagroso gol, partiendo desde su área, le ganaron al Boca Juniors 3 a 0.

En su mejor época los jugadores no ganaban las obscenas cantidades que ganan hoy.

Pero el hizo de sí mismo una marca.

No bebía licor, no fumaba, era el primero en llegar al entrenamiento y el último en salir. Tampoco se le cayó un centavo del bolsillo. Fue Ministro de Deportes en Brasil y su labor con respecto a los derechos de los futbolistas fue muy importante.

Aprendió idiomas, fue comentarista. No fue Ministro durante la dictadura, sino

En democracia. No era amigo de Havelange, ni de su yerno, ni de Blatter.

Murió en Sao Paulo el 22 de diciembre del 2022 , a los 82 años con cáncer de colon.

Fue el Rey.