Me levanto en la mañana con pereza,
el despertador suena con violencia,
y busco en el café la resistencia
para ganarle el día a la tristeza.
Me pregunto angustiado por mis sueños,
¿se perderán acaso en la clemencia
del tiempo, o pagarán por su insistencia
volviéndose de sombras mudos dueños?
Mas luego me motiva el buen trabajo,
que ahuyenta los temores del pasado
y rompe la apatía desde abajo.
El rumbo de mi esfuerzo está trazado,
construyo mi destino sin atajo,
que mañana será un día muy preciado

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