Umbrío por la pena, casi bruno, porque la pena tizna cuando estalla, donde yo no me hallo no se halla hombre más apenado que ninguno. Sobre la pena duermo solo y uno, pena es mi paz y pena mi batalla, perro que ni me deja ni se calla, siempre a su dueño fiel, pero importuno. Cardos y penas llevo por corona, cardos y penas siembran sus leopardos y no me dejan bueno hueso alguno. No podrá con la pena mi persona rodeada de penas y cardos: ¡cuánto penar para morirse uno! Miguel Hernández El rayo que no cesa
Cuándo hay una crisis psicológica/psiquiatrica que induce a alguien a sentirse al límite, pierde el
juicio de realidad, la estructuración del yo y la conciencia de la situación. Es invadido por un impulso
autodestructivo que lo lleva al suicidio.
Hay personas empáticas, o especializadas, o profesionales, que pueden intentar detener el pasaje al
acto.Convencer al suicida que no salte de la cornisa, que no se descuelgue de la ventana.
A veces se puede, otras no. A juzgar por los preámbulos del "diálogo" que propone el presidente, que
un mendigo con escopeta, no habla con los golpistas (según el los califique de tales), ni con los
(viejos) ricos. (a los nuevos ricos no se toca). El pone los plazos y tiene la última palabra.
Es el diálogo más monológico, con que habla "EL SEÑOR" a sus "LACAYOS".
Y resbaló en el aire , cual se fuese un náufrago, y flotó en el cielo, como si oyese música, y ter-
minó en el suelo heho un paquete flácido, murió en contravía atascando el tráfico, como diría la
canción "Construcción" de Chico Buarque de Holanda. (es de Brasil, ese es su apellido, no es una
conspiración de la "Restauración Conservadora" , otro de sus fantasmas, desde la Corte Internacional
de la Haya.)
Son tan difíciles de tratar los suicidas políticos!
Cortez, tras la derrota en mexico, lloró
apoyado contra un árbol. La noche triste.
(Para él). Reunió a los pocos sobrevivientes y regresó a España, jurando volver y vengarse o morir.
Cuando regresó de la península apertrechado
y rabioso, antes de traer su guerra, quemó las
naves, triunfo o muerte. No regreso.
Y conquistó sangrientamente a los aztecas. Y les usurpó su patria altiva i soberana. Y los torturó y saqueó,esclavizó y humilló.
Correa se reunió con los empresarios hace dos meses, didáctico les explicó que en la crisis habrá que ajustar la correa, y pelearla juntos, para salvar a la patria altiva i soberana..
Como lo había advertido el 24 de Mayo, lo suyo no es el acuerdo sino la confrontación. Y sangriento , esclavizó, vejó, saqueó humilló a los galapagueños, y dejó dos leyes de impuestos ofensivos.
Tras ocho años de sofismas y mentiras, la gente se enardeció y protestó, protesta y protestará.
Su palabra , más devaluada que el sucre del 99, se cayó otra vez. Y se fue a Europa en sus aviones con su guardia pretoriana, a Bruselas y a Milán. Desde donde dió la consabida y austera sabatina,
Y quemó las naves . Porque regresará en avión, particular.
Llegó con su espada de madera
y zapatos de payaso a comerse la ciudad
compró suerte en doña Manolita
y al pasar por la Cibeles quiso sacarla a bailar
un vals como dos enamorados
y dormirse acurrucados a la sombra de un león,
que tal, estoy sola y sin marido
gracias por haber venido a abrigarme el corazón. Ayer a la hora de la cena
descubrieron que faltaba el interno dieciséis
tal vez disfrazado de enfermero
se escapo de Cienpozuelos con su capirote de papel
A su estatua preferida un anillo de pedida
levanto en El Corte Inglés
con él en el dedo al día siguiente
vi a la novia del agente que lo vino a detener.
Cayó como un pájaro del árbol
cuando sus labios de mármol lo obligaron a soltar
quedó un taxista que pasaba
mudo al ver como empezaba la Cibeles a llorar
y chocó contra el Banco Central,
y chocó contra el Banco Central,
y chocó contra el Banco...
El jueves, al mirar ese edificio, de 10 pisos y de vidrio,
recordé que en ese sitio , pasé parte de mi vida,
de los 5 a 25, en la casa de mis padres, con jardines y gallinas,
perros , gatos, en el patio,
una cancha de futbol, que iluminábamos, a principios del 64,
prendiendo las luces de la sala, la oficina de mi padre,
y la ayuda de la luna,,
y sentir, como cancha iluminada,
y jugando con mi hermano,
hasta que el sereno que hacía la ronda, pasaba por la calle vacía,
y pitaba como un juez, para acabar con los partidos ,
a eso de las 9 ó 10.
Y ahí pasó nuestra niñez, nuestra juventud.
La miré, con un dejo de nostalgia,
como el interno 16,
porque el edificio que ahora se levanta,
se llama cibeles.
Y yo también pasé, y pensé,
que en la vida que vivimos ,
también hecha de momentos, todo es eso,
pasar, sin voltear atrás.
Nos está vedado regresar.