COPA JULES RIMET DE 1966
EL CAMPEONATO MUNDIAL DE FÚTBOL DE 1966
Yo tenía 10 años. Estaba acabando el quinto grado en la Escuela Municipal Espejo.
El profesor era un señor de nombre Fortunato López López. Mis compañeros de
entonces me recalcaron que era severo, de mal genio. No lo sentí.
Oímos en una tarde, en el aula, (En Inglaterra era de noche) el partido entre el dueño de casa contra Uruguay. Nosotros éramos sudamericanos e íbamos a favor del equipo de la República Oriental del Uruguay, orgullosamente latinoamericanos, con el honor prestado, ya que Ecuador no clasificó (Casi, pero no).
Se oía un ruido de estática ininteligible, pero el partido, concluyó con un empate sin goles, que profesor y alumnos, festejamos como un triunfo.
Ese mundial fue boicoteado por cuarenta países africanos, y dos asiáticos, entre los que estaba Corea del Sur.
Esto permitió que Corea del Norte fuese a jugar el torneo. Por poco se frustra su presencia, dado que el Reino Unido y Corea del Norte no tenían relaciones diplomáticas. Pero consiguió ir. Perdió con las Unión Soviética, donde tapaba Lev Yashin, la legendaria “Araña Negra”, por su agilidad, y el uniforme obscuro entero,
en realidad, un obscuro azul marino. Ya tenía 37 años. Pero sacó su arco invicto y los norcoreanos perdieron 2 a 0.
La sorpresa fue que le ganaron a Italia 1 a 0 con un gol de Pak Doo Ik. Y le empataron a Chile 1 a1 con un gol en el minuto 88. (eso ya no nos dio tanta pena, porque los chilenos nos eliminaron). Sorpresivamente hasta el minuto 24 del primer tiempo, le iban ganando a una imbatible y también debutante en torneos mundiales a la selección de Portugal.
Esta había ganado y eliminado al Brasil, gran decepción nuestra, un bicampeón viejo y vapuleado, por jugadores más jóvenes, y que pateaban a los brasileños ante la anuencia de unos árbitros eurocéntricos. Portugal se repuso y eliminó a los norcoreanos 5 a 3, con un póker de Eusebio, la pantera negra de Mozambique, entonces colonia portuguesa en África.
Hungría también destacó. Francia, España, Suiza y México fracasaron.
No pudimos ver el fútbol por televisión porque las finanzas no nos permitieron
comprar los derechos de transmisión.
Tuvimos que conformarnos con las “radiofotos UPI” de El Comercio, fotos borrosas.
Argentina perdió rezongando y dando lucha.
Al fin la Pérfida Albión, se quedó con el título ganándole a Alemania 4 a 2 en
el alargue.
El tercer gol no entró, y en el cuarto, la gente ya había comenzado a invadir
el campo de juego.
Pero Stanley Rouss, inglés, era presidente de la FIFA, dueño de la pelota,
(Pero un ángel, comparado con sus sucesores). El entrenador era Sir Alf Ramsey, un hombre gruñón y pretensioso. Pero claro, también tenían al portero Gordon Banks, a Bobby Moore, que murió de cáncer de colon a los 63 años (yo ahora tengo 70), al desdentado Nobby Stiles, un ser abominable, a Jackie y Bobby Charlton, un genio de calva precoz, Geofrie Hurst, que metió un triplete en la final.
Me llamaba la atención el magnífico estado del césped en las canchas, y el balón Challenge, anaranjado, y de cuero cosido.
Lo recuerdo todo con claridad meridiana.
Y a pesar de que los partidos que vimos diferidos eran en unas televisiones antiguas en blanco y negro, yo era feliz y podía soñar, y soñaba a colores. Tenía entonces, un bellísimo mal que ya no tengo, como diría en un verso feliz, César Dávila Andrade, que se cortó las venas y falleció en Caracas, en 1967.

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