sábado, 26 de octubre de 2013

LA LEY DE COMUNICACIÖN Y EL AMOR A LA LIBERTAD

Aunque es un efectivo método de sometimiento, el miedo y la imposición, la amenaza y el abuso tienen vida

muy corta y son un modo primitivo y despreciable de saqueo del pensamiento ajeno, de la tolerancia, del

respeto, del derecho a disentir, y son además el escudo de los cobardes , el epítome del abuso y la

involución en una de sus formas más despreciables.

Arma de tiranuelos incapaces, de cuatreros de la verdad. Incompatibles con la dignidad y la civilización.

Aunque esto parezca ( o sea ) muy adjetivado, la ley y su espíritu son peores en el fondo y en la forma.

Se acuerdan del "Linchamiento mediático"?

CIERTAS GENTILEZAS DE LA MUERTE

A pesar de que es un estigma que marca  a hierro al rojo, el miedo y la incertidumbre de lo que nos depara

el fin de  la existencia, la muerte en si es una certidumbre ineludible.

Parafraseando los conocidos versos de Borges:

"Y sin embargo me duele,

decirle adiós al vida,

esa cosa tan de siempre,

tan dulce, tan conocida".

Debemos pensar que el verdadero uso de razón, se da cuando reconocemos que nosotros vamos a morir.

Cuando tenemos 6 años , los de 20 nos parecen grandes y los de 40 viejos. Pero cuando tenemos 50 ,

los de 64 nos parecen jóvenes.

A pesar de la suma de todos los miedos y contradicciones que nos produce el inexorable desenlace de la vi-

da, considero que existen delicadezas y libertades que tal vez sean de agradecer.

La muerte de una persona en plenitud, más aun si es accidental, provocada por otros o por si mismos,

inesperadamente temprana , deja al personaje congelado en el tiempo, y lo libera de los vejámenes de la se-

nectud, de enfermedades degradantes y a veces hasta del juicio de la historia.

Son algunos ejemplos JFK, Matilyn Monroe (Norma Jean), Jimmy Hendrix, Benazir Bhuto, Jim Morrison,

Lord Byron, Simón Bolívar, el "Che" Guevara, Jaime Roldós y una lista larga.

Libera a los prisioneros del tedio y la depresión.

Evita los dolores de una enfermedad larga y desgastante, y nos deja con esa imagen detenida en el

apogeo de la vida.

Mi padre que era muy católico, creyente y buen cristiano, tenía pavor a morirse. Yo le preguntaba

como, con toda esa fe certera, no se liberaba de ese terror. Me explicó que la racionalidad que podía aliviar

esos temores se chocaba contra contra el instinto primigenio de la supervivencia, agravado con la con-

ciencia del "Yo". Fue muy sano hasta los 86. Pero el último año la edad le pasó factura con tres neumo-

nías graves de difícil convalecencia. Ahí le perdió  el miedo a la idea de morir.

En lo que a mi respecta, no pienso en ella, y cuando y me lleve, ya no me dejará aqui. Y es aquí donde

se quedarán los miedos.

miércoles, 23 de octubre de 2013

DANS D'PRES

Beligera

va pálido

va histérico,

cual si una furia incontenible lo controla.

Dios mío,

este extraño personaje,

se va a morir, se va  a morir,

se muere

de las iras.

martes, 1 de octubre de 2013

domingo, 29 de septiembre de 2013

DOS MOVIMIENTOS TECTONICOS

He vivido en estos meses dos intensos sismos. Causa efecto. Después de la muerte de mi madre me quedé huérfano.
Lo cual en la niñez es una conmovedora y ominosa sensación de terror , soledad y desprotección. 
Pero la vida es un fenómeno de movimiento indetenible.

Y con el paso del tiempo que la compone, se va formando una estructura que fluye incesante. El envejecimiento propio y ajeno parece darle una normalización y es como que las cosas caminan hacia donde deben estar , para continuar esa dinámica permanente.

Sin embargo la memoria ha marcado con fuego los afectos, los detalles, los cimientos que sentimos en nuestra cuotidianidad.

Los escenarios, las experiencias vividas , pasadas pero no olvidadas, nos remueven violéntamente la emoción. Con negros y blancos en una infinita gama de grises matizada.

Me he demorado meses en es reunir estas palabras y expresar ese sentir.

Me pude despedir de mi madre en forma natural, y serena. Pero vino la desmontada de 54 años de recuerdos al vaciar la casa. Como ir sacando uno a uno los pequeños azulejos de un enorme mural.

Cada cuarto, cada ventana, cada puerta, cada árbol, cada planta. Cada armario, cada cama.

Cada baño. Cada año , ir como ir deshojando el calendario. Parecen venir del momento en que aprendí a  acuñar el tiempo en días. Y este en momentos. Y debo reconocer que la mudanza la hizo casi toda, mi hermano.

Recuerdo una mañana, en que juntos en la bodega clasificando, guardando o abandonado, cada pequeño objeto, cada carta, de esas pequeñas cosas , que nos dejó un tiempo vivido, y a los que canta Serrat.

Sonó estruendoso el cerrarse del  último baul, lleno de cosas condenadas a quedarse presas ahí y desaparecer de la faz de la tierra.

Un domingo mi hermano pasó por la casa, y me contó que estaba semivacía , pero en pie, con sus viejas 
cortinas. Al día siguiente , derruyeron, demolieron, destruyeron, derrocaron la casa en 3 horas.
Pasé esa noche. Estaba ese monstruo de acero, esa enorme máquina .Negra y amarilla. con su enorme brazo metalico y sus mandíbulas destructoras.

Silenciosa. Pero no dormida. Y ví el jardín que de niño, me parecía una enorme cancha de fútbol, y cuando ampliaron la casa , Mi hermano y yo allá por el 64, prendíamos las luces del estudio de mi padre y las de la sala y nos trasladábamos a un campo iluminado en Quito, que no existiría hasta fines del 69 en el Atahualpa iluminado.
Inaugurado con ese partido en que Liga le ganó al Alhajuela por uno a cero con gol de  Schetina, con el graderío repleto y alucinado por la maravillosa luz eléctrica que conmovía a León Felipe.

Veía correr a mi perro Bobi , negro,manso y lleno de pelados producidos por el furioso picoteo del rabioso ganso Danilo, torturador de tercera categoría, que también tenía su espacio en esa pequeña arca de Noé, en el jardín de esa casa grande de barrio de clase media alta, conviviendo entre árboles de tomate de árbol, chamburos y duraznos que yo agarraba desde la ventana de mi cuarto.

Mi madre leyendo. Mi padre jugando carnaval y escribiendo. Gatos y gallinas.

Orquideas y un enorme tilo. Convertido en escombros polvorientos me llegaron al corazón, y me dolió la memoria.

Pasé después de una semana, y ya todo estaba guardado en mi pasado. Sólo las cosas no estaban. Porque así tenía que ser.

El otro golpe fue el deterioro de la salud de mi perrito Doc. Que no podía con su cuerpo.
Fue conmigo, confiado al veterinario para que le abrevie ese irreversible sufrir, y le quitó la vida. y su mirada triste, se fue opacando.
Enterré el cuerpo inerte. Con una parte mía.
Cuando vinieron a consolarme trayéndoma una cahorrita que era su nieta,  no sabía si aceptarla.
Lo hice y le puse de nombre "Duda", por mi vacilación. Pero me alegra. Crece y juega. Y aunque la alegría tenga 
un precio,  dado que todo tiene principio y fin, vale la pena pagarlo. Porque así tenía que ser. 
Recién ahora reuní fuerza y escribo esto. Porque asi tenía que ser.