ABISMO
Nada de cuanto miro y considero
Mi desaliento anima
El sol me quema
El viento me lastima
Me da cada mañana
Con decisión más firme
La desolada gana
De cantar, de llorar y de morirme
Miguel Hernández
ABISMO
Nada de cuanto miro y considero
Mi desaliento anima
El sol me quema
El viento me lastima
Me da cada mañana
Con decisión más firme
La desolada gana
De cantar, de llorar y de morirme
Miguel Hernández
I
El mar bramando en la noche más obscura
Ruptura de la barra de la dirección en automóvil en
movimiento
El melanoma diseminado
La mordedura de una Cascabel (Crotalus terríficus)
Un escorpión dentro de una bota
Un tiburón guindado
Perder el trabajo a los 50 años.
Un naufragio en el mar Ártico
La embestida de un Victorino con sentido
Ser un perseguido político
El vino de un exilado
El domingo del jubilado
Una Viuda Negra escondida en una toalla
Atropellar un niño pequeño envuelto en un periódico
22 de noviembre de 2024
Me he acordado de Manuel Larenas.
Médico y doctor.
Un hombre hecho de ternura y tiempo.
Me enseñó el milagroso secreto de la humildad digna, del
respeto por el otro.
De tratar delicadamente a los enfermos, a los estudiantes,
al prójimo.
Bondad monumental y tímida, que entra y sale de las vidas
sin hacer ruido.
Borges no se equivocó al decir que la derrota tiene una
dignidad que la victoria , por lo general, no ostenta.
Esa misma profundidad humana , que encontré en Arsenio De la
Torre, y Mario Chancay.
Por ese siento que puedo vivir dignamente, y tratar de ser
mejor.