domingo, 10 de marzo de 2019

MORAL Y LUCES: NUESTRAS PRIMERAS NECESIDADES:

Exclamó Simón Bolívar al referirse a las necesidades urgentes en el nacimiento del sueño de la

Gran Colombia.

Ahora el satélite nos muestra desde hace tres días un hueco negro en la República Bolivariana de

Venezuela, semejante a la obscuridad que reina en Corea del Norte.

Como se puede hablar de revolución sin sentir bochorno.


No hay discurso por ingenioso o cínico que sea

que pueda argumentar sostén para semejante

fracaso.

domingo, 24 de febrero de 2019

GOLES ABANDONADOS

El 30 de Diciembre de 1937 nació en Sheffield, Inglaterra, Gordon Banks, hijo de un hombre que

trabajaba en una tienda de apuestas (ilegales), en un barrio de clase de obrera, donde en su

adolescencia mataron a golpes a su hermano discapacitado, encargado del negocio, quien murió

semanas después sin poder recuperarse de la golpiza.

A los 15 años abandonó los estudios para trabajar como cargador de una tienda de carbón, por lo que

desarrolló una gran fortaleza física y al mismo tiempo Jugó fútbol juvenil por tres libras semanales en

en el club Chesterfield de tercera división, como juvenil. A los pocos partidos ya era el titular del

puesto de golero tras la lesión y retiro del anterior portero. Lo hizo por tres años, pasando al Leicester

( inesperado campeón de la Premiere League hace tres años) por  7.000 libras (los jugadores no

recibían un centavo por la transferencia)  ,donde realizó campañas y actuaciones sobresalientes.

En esa heroica época del foot ball no había recambios un los partidos, ni preparadores de arqueros.

Pasó al Stoke City unos años después y fue éste último el que le dió 2.000 libras esterlinas por el

pase, ya que el Leicester no lo hacía.(A pesar que este equipo recibió 50.000 libras por los derechos).

Sobrio, autodidacta exigente, entrenaba horas extras, fue aprendiendo a desarrollar su talento

natural por el puesto y a ordenar su zaga con gran entrega.

Sus momentos más brillantes fueron las Copas Mundiales de 1966, en Inglaterra, y los partidos

que jugó en el Campeonato Mundial de México de 1.970, destacando la increíble salvada que

logró ante un cabezazo de Pelé.

Nombrado seis veces el mejor golero mundial por  la FIFA, y el segundo del siglo XX

atrás de Lev Yashín y delante de Dino Zof .

En 1972 sufrió la pérdida del ojo derecho en un accidente de tránsito . Su estrella comenzó a

 apagarse. Tras muchos esfuerzos de rehabilitación logró jugar un par de temporadas más en Fort

Lauderdale , de la American Soccer League en 1977 y 1978. Se retiró y dirigió sin éxito un equipo

británico hasta 1.980.Se retiró para siempre  del ingrato fútbol.

Caballero de Orden del Imperio Británico por el título no pudo llevar a su esposa , que tuvo que

quedarse en la habitación del hotel , donde era la ceremonia. "Sólo para hombres", británica

costumbre, ordenada por la simpaticicima Reina Isabel II y Sir Stanley Rouss (Parece que sus

lecturas se limitaban al "Club de Toby, sólo para hombres") , y tampoco fue invitado al mundial

del 2018. En Diciembre se supo que tenía cáncer renal, que determinó su muerte hace unos días,

viudo, solo y pobre.

Se fue en silencio como vino y como jugó.

"A working class hero , is somethig to be."






sábado, 9 de febrero de 2019

MEMORIA ROMA

A pesar de mi memoria, cinematográfica, que es más que fotográfica, y de que por la época la

luminosidad de 1970 en Quito , cuando yo tenía entre 14 y 15 años, atravesaba un azul celeste claro

y curiosamente luminosa, esta película, que hace de Roma, la nueva capital de Netflix, es  en

un blanco y negro que resalta la nostalgia de las memorias, con realismo. Es increíble como me

retrotrajo a esa época, y me recordó cuanto nos parecemos a los mexicanos.

Me trasladó con la magia del cine a esa época.

Y me pareció intensa la cuotidianidad y la vida de esos personajes, de los cuales yo parecía ser parte,

como un extra invisible que cruza toda la duración del largometraje.

Inclusive me recordó el Impala 61 de mi madre, y que la casa en que vivíamos también estaba

bajo la ruta de aterrizaje de los aviones.

Me  emociona sin dolor, el hecho de que a mi edad se viven ya memorias de cierta antigüedad,

y que la vida era tan parecida y tan descomplicada, aunque había una represión más blanda (para mi)

con la dictadura, la última de Velasco.

Con el mismo fondo musical.

Gracias Alfonso Cuarón. Es muy bueno recordar.

Post Data;

Las siglas L.E.A. son la de ese esbirro ratero, asesino que fue Luis Echeverría Alvarez, que podría

ser motivo de otra disección y de la escena de los violentos  del Jueves de Corpus, en los que aparece "Fermín", un paramilitar de "Los Halcones" y padre de la hja que "Cleo" lleva en su vientre.

La película en banco y negro no está excenta de adelantados y complejos efectos tecnológicos que le dan mayor resolución a las imágenes.

Por último, no sólo las mujeres están condenadas a la Soledad, como se lamenta "Sofía " a "Cleo",

en estado de ebriedad y depresión. El ser humano lo está., por lo menos durante cien años.
E.L.M.









domingo, 3 de febrero de 2019

AMANECE EL DOMINGO

Otro amanecer. Otro día.. Raya el Sol en el horizonte   . La linea negra deja brillar luminosidades

brillantes como trazos oblicuos .y ya pronto, en minutos, el obscuro cielo se convertirá en un

marco más claro, en un fondo celeste, que anuncia otra vuelta en este rodar incesante.

Y recuerdo como hace cincuenta y dos años, esperábamos en el Batán, en un frío inocuo, que nos hacia

rodar líquido claro cristal de roca por la nariz enrojecida, mientras jugábamos a la raya con una

moneda ,en los dibujos de la acera, con su particular estética cubista. Jugando felices y ajenos a

cualquier preocupación.

Venía entonces el Bus de la Escuela Espejo. No había televisión, ni tráfico.

Pero el mundo era una alegre selva de imaginación  que iba pegando los fragmentos de aconteceres

que escuchábamos en nuestro hogares. Mezclados aleatoriamente construyendo murales de fantasía,

adelantándonos en años al realismo mágico.

Que "El hombre de linterna roja" fuera el protagonista de un cuento incompleto.




Que vivir al borde de destrucción nuclear total en la guerra fría de "La Crisis de los misiles",

que el penal atajado el "estadio del Ejido", el día anterior por el "abuelito" Arias, golero del

Deportivo Quito.

Y claro. Cada uno tenía la más estrafalaria historia de las aventuras que soñábamos, y tejíamos

el domingo de la noche anterior, de las aventuras de "El Gato" , que jurábamos haber oído hasta el

final, en la Radio Nacional Espejo. Al llegar a la escuela  cuarenta y cinco minutos después habían

cuarenta y ocho versiones diferentes y verosímiles de un final que ninguno de nosotros había acabado

de oir, pues nuestros padres apagaban las radios de "ojos mágicos", diez minutos después de

comenzado el relato, y con nosotros durmiendo..

Y después peinados, con zapatos lustrados y pañuelo limpio en mano nos sumergíamos en otro

imaginario.

Ya escampó desde aquel chaparrón hasta hoy, canta Sabina.

Y yo continuo batiendo teclas y escarbando recuerdos que fueron formando como ladrillos la

construcción de mi vida.




lunes, 24 de diciembre de 2018

IN MEMORIAM



       Avive el seso y despierte

       Acuerde el alma dormida,

       Contemplando.

       Como se pasa la vida

       como se viene la muerte

       tan callando.

Cuan presto se va el placer

cómo después de acordado

da dolor

como a nuestro parecer

cualquier tiempo pasado

fue mejor..

                        Amigo querido,

                        cuantas lecciones de vida me enseñaste,

                        que si las cartas no venían buenas, las barajaste,

                         Y con la infaltatable sonrisa ,ganaste.

                          Casi siempre. y si perdiste, te levantaste.

  La valentía con que enfrentaste,

  los momentos más duros,

  como  los volviste puros,

  a los reveses y . Te levantaste.

Como las prístinas flores

de un albo arupo

Alegrando al grupo

con dulzura y amores.

Tus flores,

amigo,

nunca se marchitarán,

y las mañanas más tristes,

de invierno,

nos alegrarán..

domingo, 2 de diciembre de 2018

DOMINO

El gobierno de Lenin Moreno , salvo bajar la confrontación y ser tolerante no ha cambiado más nada.

María Alejandra Vicuña, "Magister" cuyo título está en invetigación, es una delincuente oportunista,

captada en flagrante delito. Dilata, pero está caída. A pesar de la inmovilidad de Moreno.

Este no cuenta con gabinete entero ni asamblea, y perdió la confianza popular. Está paralizado en

una "zona de confort". No se ha hecho nada para enderezar la economía, y a pesar del llanero solitario

Julio César Trujillo, la justicia no camina y la corrupción sigue carcomiendo un país en terminal.

Van a saquear el cadáver.

Pero la gente se está calentando y deseperando.

Mira la vena que resalta, oye la voz que te grita,

y cuaelquier destención, no la haga.

Puede ser la gota de agua.

Y caerán todos , TODOS, como un dominó en hilera que está al viento.

El viento sopla.

Deja en paz mi corazón,

que el es un pote hasta aquí de rabia.

Decía Chico Buarque.

y seguía:

E quaisquer desatencao,

faza nao,

pode ser a gota da agua





DE LA COPA LIBERTADORES

Por Jorge Barraza

Santos-Peñarol 1962, otra que River-Boca...


  • ...
Con el estilo escueto y sobrio que imperaba en el periodismo hace medio siglo (al menos para el fútbol), O Estado de Sao Paulo tituló en su página deportiva del 3 de agosto de 1962: “El Santos empató: es campeón de América”. Hoy lanzaría ediciones especiales con decenas de páginas, pero entonces lo ilustraba con tres fotos, una crónica ultraparcializada y las alineaciones de los equipos. Así cubría una final de Copa Libertadores jugada en el propio estado de San Pablo el diario más importante. El fútbol ya era el deporte rey, pero no tenía la corona dorada que luce hoy. De cualquier modo, la noticia no tendría nada de extraordinario si no fuera porque Santos en verdad no se coronó campeón de América. Al menos no en esa noche agitada, violenta, accidentada e interminable que enmarcó al más insólito de los 5.078 partidos de la Copa Libertadores (hasta la edición 2015 incluida). Y no fue un error del diario...

Cuando ya eran las primeras horas de la madrugada de ese 3 de agosto, la torcida santista seguía celebrando en las tribunas. En el camarín, los jugadores brasileños se abrazaban y cantaban el clásico “e-cam-pe-ao…”. Después de más de 4 horas de partido, agresiones e interrupciones, Santos había igualado 3 a 3 con Peñarol y se coronaba campeón de América (o al menos eso parecía...), dado que en el cotejo inicial en Montevideo había vencido 2 a 1 con dos goles del fantástico Coutinho, un gordito que desactivó la peyorativa frase “es un gordito”. Reivindicó a todos los de clase. Era relleno, sí, pero hacía filigranas inconcebibles con Pelé. Unos pocos años después de haberse juntado él con O Rei en el ataque santista, en 1964, aparecieron en Lanús dos muchachitos que, acaso inspirados por aquellos, levantaban también unas paredes preciosas, milimétricas. Eran Silva y Acosta, una versión autóctona de la dupla más extraordinaria que haya visto el fútbol mundial. Por esas deliciosas edificaciones que trazaban en la espesura del área, alguien les adjudicó un mote genial: “Los Albañiles, tan bueno que lo merecían Pelé y Coutinho. Lo hubiesen universalizado.
Todo era jolgorio en Vila Belmiro. Sin embargo, a José Macía Pepe, el potentísimo puntero izquierdo autor de 405 goles, algo no le cerraba. Quería celebrar pero no le salía. ¿Qué pasaba...? Nos lo contó personalmente en junio del 2012:

-Cuando terminó el partido, para nosotros y para la gente éramos campeones. Todo el mundo celebraba. Pero, al volver al vestuario, en el pasillo, el lateral derecho uruguayo González (Edgardo) me dijo: 'Mirá que no valía, eh...' Se refería al empate. Le entendí perfecto porque mis padres y toda mi familia eran españoles y yo hablo castellano. Me dejó confundido. Entré al vestuario y lo comenté, pero no le dieron importancia al tema, siguieron festejando, aunque yo seguía pensando en eso que me había dicho González. Al día siguiente nos enteramos qué significaba: el réferi lo había terminado con el 3 a 2 para Peñarol y debíamos disputar un tercer partido. Pero mejor…
-¿Por qué, Pepe…?
-Porque tuvimos que ir a Buenos Aires y ahí les dimos un “chocolate”: 3 a 0.
Sonrió como diciendo ¿querían tercer partido…? Ahí lo tienen.
¿Qué había sucedido...? De todo. Vencía Peñarol 1-0 con gol de Spencer y lo dio vuelta el Santos a través de Dorval y Mengalvio, todo en el primer tiempo. Pero apenas comenzado el segundo, en 6 minutos de nuevo Peñarol pasó al frente con tantos de Spencer y Sasía: 3-2. El público, ya exaltado, ahora parecía explotar. Y un suceso lo enardeció más. Pepe Sasía lo recuerda en su libro Orsai en el paraíso:
-El lío fue conmigo porque en el segundo gol de Spencer yo le tiré tierra en los ojos a Gilmar, el arquero de ellos. Saltó a buscar un centro y quedó ciego, atrás entró Spencer y cabeceó al gol.
Vila Belmiro era entonces una cajita de zapatos. El público no estaba pegado a la cancha, estaba cosido y clavado. Inadmisible que una final de América se jugara en dicho escenario, pero era lo que había. No existía la televisación en directo, y la que había en diferido mostraba imágenes borrosas en blanco y negro. Más de noche, porque la luz de todos los estadios era pobre, amarillenta.
El juez chileno Carlos Robles no advirtió la sucia picardía de Sasía, pero la torcida sí, y desde entonces comenzó a arrojar piedras, palos, botellas (no tiraban celulares porque no había). Inmediatamente después del tercer tanto peñarolense, el árbitro se acercó a la alambrada a sancionar un tiro de esquina y recibió de lleno un botellazo arrojado por la parcialidad de Santos, le pegó en la parte posterior del cuello, quedó bamboleante, lo llevaron al vestuario y allí estuvo una hora y media. ¿El partido...? Detenido. ¿La gente...? tronando. Iban 7 minutos del segundo tiempo al momento de la suspensión.
En camarines empezó otra guerra de nervios y gestiones cruzadas entre directivos. Robles, decidido a suspender el duelo, recibió amenazas de todo tipo de parte de los locales para continuarlo. El técnico Lula admitió haberlo tomado del cuello. El partido había comenzado a las 9 y media de la noche del 2 de agosto. A las 0:12 del viernes 3, los 22 jugadores volvieron al rectángulo para retomar el juego. Pero solo los de Peñarol estaban enterados de un hecho fundamental: los 38 minutos que restaban disputarse no serían oficiales. Para el público, el juego siguió normalmente, pero Robles ya había cerrado la planilla con el triunfo visitante por 3 a 2. En el lapso que se jugó “pour la gallerie”, Pagão conquistó el empate a 3, que supuestamente le daba el título a Santos, con lo cual amainó la iracundia de las tribunas. De allí las celebraciones del final. De allí también que los diarios titularan “Santos, campeón de América”.
En los febriles momentos de la suspensión, alguien le sugirió a Robles una idea ingeniosa: “Entre y juéguelo como si no pasara nada, al menos podrán salir con vida”. Funcionó. Al día siguiente por la tarde, cuando ya la terna arbitral había abordado el avión de regreso a su país, se supo la verdad: el partido terminó 3-2 y habría desempate en Buenos Aires. A los dos días se conoció el dramático informe del juez. Robles lo dirigió al argentino Raúl H. Colombo, entonces presidente de la Conmebol (una época en que todavía los titulares de la Confederación no iban presos ni pagaban fianzas de 20 millones de dólares). Decía así:
“Sr. Presidente de la CSF; de mi mayor consideración.
“Por intermedio de la presente paso a informar a usted los detalles de los incidentes ocurridos en el Match jugado anoche en la ciudad de Santos, entre el dueño de casa, Santos F. C. y Peñarol de Montevideo.
“Transcurrían siete minutos del segundo tiempo y en circunstancias en que había cobrado un tiro de esquina a favor del equipo de Santos, al tomar mi ubicación cerca del vertical, me fue lanzada una botella, la que me pegó en el cuello. Debido a esto quedé semi-inconsciente y momentáneamente ciego. Al recuperar la lucidez me encontré en los vestuarios rodeado de dirigentes.
“Por lo expresado más arriba, decidí suspender el match por no tener garantías para desarrollar mi misión.
“Personeros directivos brasileños trataban de convencerme para que continuara el partido a lo cual me negué rotundamente. Debido a mi actitud fui amenazado por el Presidente de la Federación Paulista, Sr. João Mendonça Falcão, quién me dijo que si no continuaba dirigiendo el match, él como diputado, me haría detener por la Policía.
“Como yo mantuve mi decisión, me insultó. Delante de mis compañeros, Bustamante y Massaro, diciéndome ‘ladrón, cobarde, yo puedo probar que usted es un sinvergüenza’.
“Otras dos personas que había entrado al vestuario pretendiendo hacer cambiar mi actitud, los señores Luis Alonso (Lula), entrenador de Santos y el Presidente del mismo Athiê Jorge Coury, me insultaron y dijeron que ellos no respondían por mi vida al salir del Estadio”.
Robles dice que después de 54 minutos de suspensión (el diario O Estado de Sao Paulo habla de una hora y media), hizo seguir el partido pero con formulario cerrado. Este hecho no estuvo en conocimiento ni de los dirigentes, ni de los jugadores brasileros.
Ni bien ingresó al campo, Carlos Robles habló con los orientales Goncálvez, Sasía y Maidana y les dijo con gravedad:
-Muchachos, ayúdenme por favor, porque sino acá nos matan a todos.
Cuando transcurrían 23 minutos y en momentos en que Santos convertía el gol del empate, el línea Massaro fue agredido de un botellazo en la cabeza lo que le provocó un corte. Nuevamente los jueces retornaron al vestuario para asistir al línea y otra vez los dirigentes santistas amenazaron a los chilenos para que continuaran el partido. Pocas veces hubo tanto peligro de muerte en un partido de fútbol.
Al retornar por segunda vez al césped, se reanudó insólitamente el enfrentamiento y se completaron por fin los 38 minutos de ficción, algo de lo que no existe otro antecedente en el mundo.
Vale el testimonio de Pepe Sasía en su libro Orsay en el paraíso:
-Cuando terminó el partido se nos vino la turba encima. Me quedé a cubrir la retirada de mis compañeros hacia el túnel y me tiraron una botella vacía que se partió a mis pies. La cacé y se la rompí al primero del malón, entonces los demás recularon. Sino, entraban al vestuario y nos mataban a todos. Los últimos en entrar al túnel fuimos el Tito Goncálvez y yo. Tito me decía: “Lo mataste, Pepe”. El técnico nuestro era el famoso Bela Guttman. Cuando Cocito, el kinesiólogo, le dijo que el partido ya había terminado 3 a 2, que los 38 minutos que se iban a jugar eran de grupo, se puso la gorra y se fue al hotel, no se quiso quedar.
El fallo de la CSF, de carácter “inapelable”, estableció una multa 7.000 dólares, la pérdida del partido y una suspensión por tres años al Santos para competir internacionalmente. Tan inapelable que a las pocas horas la suspensión quedó sin efecto (estamos en Sudamérica…)
Washington Cataldi intentó ir hacia los vestuarios en las dos oportunidades que los árbitros suspendieron el partido pero contaba después que no había podido acercarse. La gente de Santos valló el camarín con pesos pesado, mediopesado y welter junior.
En 1982 Alberto Spencer, recordaba esa casi trágica noche santista para la revista El Gráfico:
-Fue la única vez que jugamos en Vila Belmiro. Siempre fuimos arriba, primero 1 a 0, después 3 a 2. Estaba así el partido cuando desde las tribunas le sonaron la cabeza al juez de un botellazo. Era Robles, el chileno. Se armó un lío infernal. Yo había hecho dos de los tres goles. En medio de todo el lío apareció Cataldi y le dijo al juez: 'Vamos a seguir, pero aquí se acabó todo'. Y cerramos el formulario, como en el básquetbol. Pero si el partido se suspendía nos mataban ahí mismito. Al juez y a todos nosotros. Entonces Cataldi le dijo a Robles: 'Lo seguimos pero no sirve. El partido ya terminó 3 a 2'. Al final nos hicieron otro gol y la gente se fue tranquila pensando que Santos nos había empatado. Nosotros les dijimos, está bien, nos vemos en Buenos Aires... Por supuesto, la Confederación Sudamericana ratificó el 3 a 2.
Incluso con la inefable Conmebol actual el Santos hubiese recibido una sanción terrible y hubiese sido descalificado. Entonces no pasó nada y pudo disputar el tercer y definitorio partido. Hay que pensar que el presidente de la Confederación Brasileña era Joao Havelange y que Brasil venía de consagrarse bicampeón mundial 46 días antes. El poder político brasileño en el fútbol era enorme. Vaya como ejemplo: Garrincha fue expulsado en la semifinal ante Chile y lograron hacerlo jugar la final con Checoslovaquia. Nunca más sucedió, ni antes ni después.
El desempate debía jugarse días después en la ciudad de Buenos Aires, concretamente el 17 de agosto, pero Santos movió todas sus influencias y logró que se postergara casi un mes. La razón era muy evidente: Pelé había vuelto lesionado del Mundial de Chile y necesitaba tiempo para reponerse. A propósito: la leyenda dice que “lo cosieron a patadas en el Mundial”. En absoluto, O Rei tuvo un esguince inguinal, una afección no causada por un golpe.
Finalmente, en el Estadio Monumental de Núñez, el 30 de agosto de 1962, ante 60.000 personas, se dirimió el título que tenía Peñarol y que quería Santos. En el vestuario de Peñarol, en esos años, había una consigna inteligente cuando enfrentaban al Santos de Pelé:
-Al Negro no lo toquen; si se enoja, estamos listos.
Si intentaban achicar a Pelé, los liquidaba. Además de monstruo tenía unas agallas fenomenales. El que se salía del libreto era Juan Vicente Lezcano, zaguero paraguayo, duro como el quebracho y de una reciedumbre feroz. Con el reglamento actual no podría pisar una cancha. O debería comportarse. En aquellas refriegas era nada menos que el encargado de marcar a Edson Arantes. Entrevistamos a Juan Vicente en Asunción y nos contó un cruce que tuvo con el “10” del Santos.
-Él arrancaba de atrás, la tiraba en pared hacia adelante para Coutinho e iba a buscar la devolución encarando con todo. Había que estar bien parado de costado para poder atajarlo. Yo esperaba que saliera y lo iba a buscar.
-Se dice que usted lo cepillaba un poco a Pelé.
-Un poco, sí, esa vez en la cancha de River le entré fuerte y me dijo: “Vocé e un cavalo”, ja, ja, ja… Pero también tengo una foto donde me da una patada entre las piernas. Él respondía, no se amedrentaba.
Santos derrotó a Peñarol 3 a 0. Los goles; dos de Pelé y uno de Omar Caetano en contra (en realidad pateó Coutinho y el defensa, en su afán de despejar, la mandó a la red). Entonces sí pudo celebrar tranquilo. Y los diarios afirmar sin temores que tenían al nuevo campeón de América.
Pepe resalta a Peñarol como el rival más difícil de todos los que debió enfrentar el mítico cuadro de Pelé.
-Peñarol nos daba trabajo. Era un equipo fuerte, con gran técnica y además pegaban lindo. Con ellos eran batallas. Siempre te venían con eso de que “te vamos a quebrar” y esas cosas. Pero el Santos estaba preparado para sobreponerse a todo.
-¿Ustedes contestaban…?
-No, sólo Pelé y Coutinho. Ellos eran bravos. Pelé devolvía todo lo que le daban. Y Coutinho te dejaba dar una, dos, tres… A la tercera te metía un planchazo con todo.

Un hecho anecdótico: aquel 2 de agosto, a la misma hora de esas graves incidencias, en un club nocturno de Río de Janeiro se registraba un suceso más edificante: Antonio Carlos Jobim estrenaba su inmortal Garota de Ipanema