martes, 6 de septiembre de 2016

CUAN VERDE ERA MI VALLE (II)

Desde el año de 1962, pasé mis vacaciones en Cumbayá. La quinta, una casa vieja, o antigua, era de

mis tíos Clemencia Larrea y su esposo, Jaime Vela. Mi mamá y mi tía, auxiliados con gran despliegue

físico y responsabilidad, de mi prima mayor Susana Vela Larrea, contenían a un grupo. Eran más de veinte muchachitos,entre

los Vela Larrea, Larrea Martínez, Vaca Bastidas, Bonilla Vela, y otros. Una jauría de energía

inagotable y de travesura. No había luz ni alcantarilla.Pero habían velas de cera, e higiene.

Un borrego negro que embestía y nosotros lo toreábamos, hasta que la vecina lo mató a palos

por intruso en el terreno de ella. Iban los Moncayo a caballo, Iba el "chico" Borja, a caballo, desde

el "Auqui Chico". Mi tío Jaime y mi papá llegaban como a las ocho y media dela noche, y se podía

oir sus carros y ver sus luces desde lejos, porque todo era cielo estrellado y silencio en esas noches

bucólicas. El barrio se llamaba San Juan de Piscuyá (en quechua, "valle de pájaros") y ahora es San

Juan de Cumbayá. Las callejuelas eran empedradas con piedra de río. Ahora no sólo hay luz, sino

asfalto, y oficinas y edificios. Todas las mañanas íbamos a una piscina del pueblo de Cumbayá,.

Tres kilómetros de sol y tierra, con palos como espadas o caballos imaginados. Un día mi tío Jaime

nos preguntó si queríamos tener una piscina. Nos entusiasmó. Las mañanas esa piscina pequeña y

helada, que soportábamos como si nada, y de tarde cavar un hueco para una piscina que nunca se

acabó, Y nuestra energía tampoco. Jugar ping pong. Dormir a la interperie en una caja grande de

la "Umco", que era "el club".

En 1966 mi papá compró una hectarea en San Juan de Tumbaco, camino al Ilaló. Construyó una

casita. e íbamos a pasar los fines de semana y las vacaciones. Ya adolescentes, íbamos a caballo hasta

el Pueblo. Los caballos eran prestados, la alegría era nuestra, con José Ricardo, Manuel, Los Valdés,

Muirragui, Holguín, Pallares y Salvador.Llegábamos en un bus por la vía "Interoceánica"

.desde el partidero, hoy plaza "Argentina", hasta el desvío a Cunucyacu. Tomábabamos el camino al

Ilaló y caminábamos en total un par de Kilómetros. Las ventanas de la casita no tenían rejas. Los partidos de

fútbol se prolongaban hasta que la Luna se apagaba y de tarde las cabalgatas.

Fuí el fin de semana pasado y vi mi adolescencia atropellada por la Ruta Viva. Todo eso había

desaparecido.La quinta, ahora con muros altísimos y cerrados, estaba a treinta metros del pavimento. Y con garita e intercomunicador.

Sin nostalgia, pero con "saudades" pensé:" en la vida todo es soñar, el caballito soñado y el caballo

de verdad."". Nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio".







sábado, 3 de septiembre de 2016

EL TORERO DE CULTO Y SU MISTERIO

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/09/01/actualidad/1472749681_264920.html?rel=lom

José Tomás Román Martín (Galapagar, 1975) ocupa el puesto número 50 en el escalafón de matadores, pero esta evidencia estadística —actuaciones más trofeos— no contradice su posición hegemónica. Es el número uno, no ya por sus connotaciones de torero de época y por la reputación de artista de culto, sino por haberse convertido en una impresionante excepción.

Cuanto menos torea, más expectación suscita, hasta el extremo de que su brevísima temporada española —seis tardes, seis— puede considerarse la más llamativa en términos de repercusión mediática y hasta de impacto económico.

Todas las televisiones generalistas acordonan las plazas donde se anuncia, instalan las paelleras para recoger el clamor de la salida a hombros, entre otras razones porque José Tomás, contrapeso decimonónico a la era de la hipercomunicación, elude dogmáticamente las transmisiones en directo y únicamente tolera que se le graben tres minutos.

El resto tiene que vivirse y sentirse en la plaza. Escucharse en los transistores, a la antigua usanza. O restringirse a la novedad de Periscope, aunque los vídeos aficionados, temblorosos de la emoción, simplifican el tomismo o el josetomasismo a una dimensión caricaturesca.

No cabe ni se entiende José Tomás en la pantalla de un teléfono inteligente. Ya decía Rafael de Paula que el Espíritu Santo no aparece en la pantalla, redundando en ese misterio eucarístico que representa José Tomás con el aspecto severo, enjuto y adusto de una talla de Salzillo.

Es la razón por la que cuesta intoxicarlo con el prosaísmo del dinero, pero conviene hacerlo no ya porque el maestro de Galapagar sea el mejor pagado del escalafón en las últimas décadas, sino por toda la riqueza que engendra su propia exageración. No tiene dudas el propietario del restaurante Nou Manolín. La actuación de José Tomás el 24 de junio aportó al prestigioso local alicantino la mayor y mejor recaudación de su historia.

Por eso ha sido necesario estudiar en las universidades su impacto —lo hizo la de Barcelona—, incluso esmerar desde cálculos conservadores que la actuación de José Tomás en la feria levantina de San Juan aportó a la ciudad ocho millones de euros, naturalmente en relación con el desembolso que hicieron los aficionados en bares, restaurantes, hoteles y chiringuitos.

“¿Cómo no va a compensar contratar a José Tomás?”, se preguntaba Nacho Lloret, gerente de Simon Casas Production. “La plaza de Alicante tenía el año pasado 1.500 abonados. Y la llegada de José Tomás ha elevado la cifra a 10.000, de tal manera que el torero consigue abarrotar su tarde, pero también llena los otros cinco espectáculos de la feria”.

Nunca como este año había sucedido un fenómeno parecido. El caso de Alicante puede reconocerse en las ferias de Jerez, Huelva, San Sebastián y Valladolid. Y no es obligatorio comprar un abono entero para verlo, pero los aficionados se garantizan el privilegio, previniéndose de las dificultades que luego conlleva adquirir una entrada suelta para el día D.

Es entonces cuando los reventas se apropian de las esquinas, como si fueran dealers de sustancias puras. Tan puras que José Tomás ha logrado este año como en los anteriores esa extraña proeza de garantizar el triunfo. Lleva cuatro tardes en 2016 y ha cortado 11 orejas y un rabo.

La quinta tarde se escenifica este domingo en Valladolid con los honores de un homenaje a Víctor Barrio. Conmocionó a JT la muerte del compañero y acudió a sus exequias, como hicieron muchos de los toreros que se anuncian junto a él a orillas del Pisuerga: Juan José Padilla, Morante de la Puebla, El Juli, José María Manzanares y Alejandro Talavante.

El cartel demuestra que José Tomás no teme anunciarse con las grandes figuras —es uno de los reproches que le hacen sus detractores— ni elude las plazas de responsabilidad —San Sebastián es de primera y actúo el 14 de agosto—, aunque lleva muchos años premeditadamente ausente de Madrid, Sevilla, Bilbao y otros grandes puertos de montaña.

Es la manera con la que ha querido despecharse de ciertas empresas depredadoras o negligentes. Y el camino que le ha permitido hacerse las temporadas a su medida. Breves, intensas, comprometidas.

José Tomás incorpora a su misterio y a su oficio una mentalidad monástica. Torear le supone un esfuerzo físico y mental extraordinario. Y no podría concebir una temporada superior a 10 festejos. Ha derramado mucha sangre en el ruedo. Pisa terrenos inverosímiles. Y es un padre de familia que vive retirado del jaleo social en Fuengirola. Allí tiene a su pareja y a su chaval de casi cinco años. Los cumple en noviembre, José Tomás se llama.

Transformó la paternidad al maestro. No ya por cuestiones sentimentales, sino por su implicación en causas humanitarias que conciernen a la infancia desfavorecida. Algunas donaciones han trascendido. Otras permanecen en el mismo pudor y ensimismamiento con que José Tomás se desenvuelve en el ruedo. Un torero no de esencias, sino esencial. Puro. Rotundo. El natural mecido. La verónica, como la hubiera esculpido Borromini.

Se explica así la corte de admiradores o de prosélitos o de iniciados. Vecinos de Galapagar, oligarcas mexicanos que cruzan el Atlántico en avión privado —el aeropuerto de Jerez era una competición de opulencia aeronáutica—, aficionados de París, artistas del renombre de Barceló, músicos de la relevancia de Bob Geldof y el rey Juan Carlos.

Ha seguido a JT de plaza en plaza como si fuera un maletilla. Nunca ha encontrado la recompensa de un brindis. Y no porque José Tomás sea republicano, de izquierdas, sino porque ha eludido todas las obligaciones protocolarias y escapado a su antojo de las convenciones.

Lo decía Juan Belmonte: se torea como se es. Y José Tomás es un hombre íntegro y es un misterio. No en la acepción del enigma ni del secreto, sino en la expresión religiosa de las verdades reveladas.

MATURANA

En realidad buenos entrenadores, Maturana, Valdano y Menotti. Pero que verso. Profundos

pensamientos. Valdano se volvió motivador. A Maturana, como a Gardel, le fascinaban las carreras

 de caballos. Menotti y Valdano escribieron articulos y libros.

Dentro de todo lo que dijeron, hay una frase que yo le oi a Maturana. en un dialogo con Galeano.

Es rescatable. SE JUEGA COMO SE VIVE.

En Brasil unos corruptos sacaron del gobierno al corrupto PT. Aquí seguimos con Correa.

Ecuador 0 Brasil 3.

sábado, 27 de agosto de 2016

APOCALIPSIS NOW

Creo que la tercera guerra mundial la inició Bush Padre, cuando armó a los taliban, para sacar a los

rusos. Contragolpean y se bajan las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001 en New York.

Justamente 28 años después de de que Kisinger y Nixon se bajaron a Allende en la Moneda.

Bush Hijo invade Irak, vienen las "primaveras", regresa Stalin reencarnado en Putin,

Acabamos en esto. Ahora es ISIS, Siria, como antes fue Líbano.

Esta tercera guerra será mundial y larguísima. La imagen del niño, Omram de Allepo, que en sus cinco

años de vida, sólo ha conocido esta desgracia. Ya lo dijo Mark Twain: No importa si el hombre

es blanco, negro, amarillo o rojo. Es un Ser Humano. Peor no podía ser.

La guerra comenzó ..con Adán , con o sin ombligo.

POESIA FILOSOFICA

Como no quedarse extasiado, lleno, un poco menos ignorante, después de leer a Antonio Machado.

" Mi infancia son recuerdos,de un patio de Sevilla,

y un huerto claro, donde madura el limonero,

mi juventud, veinte años , en tierras de Castilla,

mi historia algunos casos, que recordar no quiero"


 .............


"Y al Cabo nada os debo, debeisme  cuanto escribo,

a mi trabajo trabajo acudo, con mi dinero pago,

el traje que me viste, la mansión que habito,

el pan que me alimenta, y el lecho en el que yago"



...............


"Deseño las romanzas, de los tenores huecos,

y el canto de los grillos, que cantan a la luna,

a distinguir me paro, las voces de los ecos,

y escucho entre las voces solamente una"


..............


"Y cuando llegue el día, del último viaje,

y esté al partir la nave , que nunca a de tornar

me encontrareis a bordo, ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijos de la mar".



(Framentos de "Retrato")



Las profundidaes en el pensamiento de este hombre bueno y sabio, nos reconcilian con el pasar

de la vida. Nos enriquecen y nos hacen tratar de ser mejores.

Gracias Antonio Machado.

NO SOLO HAY MACHISMO: HAY Y HA HABIDO MAMAS LUCHAS

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/23/ciencia/1471968801_336249.html

Mujeres que torturan, agreden y matan
Marian Partington ha hecho lo posible por perdonar a Rosemary West, culpable, junto a otros, del asesinato de su hermana. Cree que la única manera de romper la espiral de violencia femenina es comprenderla

Es la visita que nadie espera tener que recibir nunca. La policía se presenta en tu casa para comunicarte que uno de tus familiares ha muerto asesinado. Para Marian Partington, esa visita acabó con 20 años de incertidumbre acerca del destino de su hermana Lucy, un sábado por la mañana, en marzo de 1994.

Lucy desapareció en diciembre de 1973 mientras esperaba al autobús en Cheltenham. Tenía 21 años y cursaba de último año de licenciatura en filología inglesa, en la Universidad de Exeter. Tuvieron que pasar dos décadas para que Lucy fuera encontrada y pudiera revelarse la terrible verdad acerca de su muerte. Lucy fue torturada, asesinada, descuartizada y enterrada en el sótano del número 25 de Cromwell Street, en Gloucester, junto a las otras víctimas de los asesinos en serie Fred y Rosemary West.

Fred West se suicidó en prisión en el día de Año Nuevo de 1995. En noviembre del mismo año, Rosemary había sido condenada por diez homicidios incluido el de su hija de 16 años, su hijastra de ocho y la amante embarazada de su marido. Fue condenada a cadena perpetua sin libertad condicional.

"Yo no uso la palabra vil a la ligera, pero recuerdo estar sentada, escuchando lo que había hecho... y sentirme envilecer. Para mí, trabajar con delincuentes femeninas supone un verdadero desafío"

"Lucy murió por agresión sexual y pura crueldad", recuerda Marian. "Su muerte fue un tormento, fue tortuosa, y no puedo hablar de ello sin enfrentarme al horror por el que pasó. Una de las peores cosas es que no tuviera voz. Lucy estuvo amordazada... sentí que si yo no hablaba sobre lo que le pasó, lo mismo me valdría también estar muerta".

Marian trabaja con una organización secular llamada The Forgiveness Project, y visita cárceles en las que cuenta su historia a los presos, como parte de su labor de justicia restaurativa. En 2004 le escribió una carta a Rosemary West (una de las figuras más odiadas del Reino Unido), una carta llena de compasión y empatía. West le pidió que no volviera a ponerse en contacto con ella.

Aceptar el crimen no ha sido tarea fácil. Marian recuerda el juicio de West. "Yo no uso la palabra vil a la ligera, pero recuerdo estar sentada, escuchando lo que había hecho... y sentirme envilecer. Para mí, trabajar con delincuentes femeninas", asegura, "supone un verdadero desafío".

Las mujeres son mucho menos propensas a delinquir que los hombres, pero las tasas de violencia femenina han aumentado. El número de mujeres y niñas arrestadas por delitos violentos en Reino Unido se ha más que duplicado entre 1999/2000 y 2007/2008. Todavía está por ver si se debe a un aumento de la violencia en sí, de su visibilidad o de ambas cosas.

La idea de que una mujer pueda ser violenta, que llegue a asesinar incluso, nos resulta desconcertante. Pero, ¿por qué? ¿Es la violencia en manos de mujeres de alguna manera diferente a la de los hombres? Lo que está claro es que no tratamos la violencia de unos y otros de la misma forma. Los medios de comunicación a menudo estereotipan a las delincuentes femeninas con crueldad, y tanto ellas como sus víctimas pueden recibir un trato injusto por parte del sistema judicial.

Aunque la violencia femenina no es fácil de afrontar, existe un creciente número de personas que sostiene que, si queremos rehabilitar a las delincuentes femeninas y ofrecer un mejor apoyo a sus víctimas, tendremos que comprender de una forma más progresiva las razones por las que una mujer decide matar o infligir daño.

Una historia de violencia

En el pasado, el poder y la violencia de las mujeres era algo reconocido e incluso celebrado. Mujeres como Juana de Arco, Boudica o las Amazonas guerreras fueron iconos. De un tiempo a esta parte, las mujeres, tanto de Oriente como de Occidente, han ocupado con frecuencia roles de liderazgo en el ejército. Las mujeres han demostrado ser capaces de desplegar su violencia en formas que denotan método y selección, a veces incluso de manera atroz. En la Alemania Nazi, por ejemplo, del medio millón de mujeres que se incorporaron al servicio militar, 3.500 sirvieron como guardias en los campos de concentración. Unas pocas llegaron a ser sometidas a juicio por crímenes de guerra.

Cuando visité Ruanda por primera vez, en 1997, habían pasado tres años desde el genocidio. Me sorprendió entonces, al entrevistar a supervivientes e infractores, y más tarde, a la hora de traducir los testimonios para una ONG de ayuda a los supervivientes, la cantidad de mujeres que habían tomado parte en la violencia. Lo habían hecho como espectadoras, como instigadoras e incluso como figuras clave en el genocidio, de manera similar a como hicieron durante el Holocausto.

De algún modo, el sentimiento de traición parecía más profundo cuando tomaban parte mujeres, porque una mujer "no debe" hacer ese tipo de cosas. Me atormentaba un testimonio escalofriante en particular, que implica un profundo conocimiento de la infancia: ciertas mujeres esparcían pimienta de cayena por las casas, a sabiendas de que esta provocaría el estornudo de los niños escondidos, permitiendo así su captura y posterior muerte.

En Ruanda, ciertas mujeres esparcían pimienta de cayena por las casas, a sabiendas de que esta provocaría el estornudo de los niños escondidos, permitiendo así su captura y posterior muerte

Desde los años setenta se ha prestado una especial atención a la violencia machista contra mujeres y niñas. Esto ha modificado, de muchas maneras, el marco de referencia en el que se define la violencia, especialmente la violencia íntima o doméstica, hacia otro que gira más bien en torno al género. No es nada sorprendente; la "brecha de género" en los delitos registrados es de sobra conocida. Los hombres delinquen en mayor proporción que las mujeres, se ven involucrados en más delitos graves y agresiones (son responsables del 80% de los actos violentos) y tienen más probabilidades de reincidir. También son más propensos a asesinar a sus parejas, a ser condenados por violencia doméstica o a cometer delitos sexuales o de acoso.

Nada de esto significa, sin embargo, que las mujeres delincuentes no existan, y el modo en que son tratadas se ha convertido en una parte importante de la investigación criminológica. "Algunos criminólogos estadounidenses defendieron la tesis de que la liberación de la mujer traería consigo una ola de crímenes agresivos", cuenta Frances Heidensohn, criminóloga y profesora visitante en la Escuela de Economía de Londres. "La tasa de mujeres delincuentes ha aumentado un poco, pero no hemos observado un gran incremento... Estamos hablando de una modesta contribución a la delincuencia y de una reacción exagerada, se trata a las agresoras de forma muy sensacionalista".

El número de mujeres encarceladas en Inglaterra y Gales casi se triplicó entre 1993 y 2005. Si bien ese número está disminuyendo, en la actualidad todavía hay 2.000 mujeres más, tras las rejas, que en los años 90. Las mujeres representan, aproximadamente, el 5% de la población carcelaria. A finales de marzo de 2016, más de un cuarto de las mujeres encarceladas en Inglaterra o Gales lo estaban por violencia contra las personas.

Con frecuencia, la violencia de las mujeres va dirigida contra gente conocida, a menudo gente vulnerable o que depende de sus cuidados: niños, discapacitados o ancianos. Sus crímenes suelen ocurrir en ámbitos privados o bien en entornos de cuidados, más que en público.

Las mujeres participan, ya sea como espectadoras o líderes, en todo tipo de crímenes, incluidos los de honor, terrorismo o tráfico de personas. En un caso reciente, una mujer se libró por poco de ser asesinada a manos del hombre que pretendía casarse con ella. Una de las cosas más chocantes es que una familiar suya muy cercana confesó que tanto ella como su esposo estaban al tanto del ataque planificado, y que esperaron junto al teléfono para saber si había tenido éxito.

Es algo bastante habitual. Un informe reciente del Cuerpo de Inspectores de Policía de Su Majestad sobre crímenes de honor, mutilación genital femenina y matrimonio forzoso, concluye que los agresores tienden a ser hombres o mujeres por igual. "Los miembros femeninos de una familia pueden formar parte de la violencia o los abusos a base de conversaciones, incitando a los varones de su familia a cometer crímenes [de honor] o colaborar en la planificación de las agresiones. También pueden tomar parte activa de la violencia o los asesinatos", menciona el informe.

El Middle East Quarterly dedicó un reciente estudio al análisis de casos de asesinatos "por honor" en los que habían tomado parte mujeres. Descubrieron que las mujeres cometen crímenes brutales contra otras mujeres, tanto como conspiradoras como asesinas directas, y que su participación puede consistir en propagar los rumores que a veces llevan al asesinato.

En el Reino Unido, un número cada vez mayor de mujeres (si bien todavía pequeño) también toma parte activa en el terrorismo, como ocurrió en los años 70 tanto en Irlanda del Norte como Alemania. En 2014 y 2015, 35 mujeres fueron arrestadas por delitos relacionados con terrorismo en el Reino Unido, triplicando el número de cinco años atrás.

La baronesa Helena Kennedy QC, una eminente abogada, dirigió una investigación en 2010 y 2011 sobre la trata de personas en Escocia. "Existe el prejuicio de que las mujeres no toman parte en la trata salvo como víctimas", explica, pero eso no es cierto. Policías y funcionarios suponían, al llegar a la escena de los delitos, que todos los responsables serían hombres. Pero no lo fueron. Al frente de los salones de masajes, saunas y otros lugares donde aparecían las víctimas de trata, había mujeres. "Algunas eran terriblemente crueles con las demás", recuerda Kennedy. "En muchos de los casos que salieron a la luz, las mujeres se habían convertido en la clase directiva".

Como una mujer

En mayo de 1993, la enfermera Beverley Allitt, conocida en los medios como el "Ángel de la Muerte', fue hallada culpable del asesinato de cuatro niños y de hacer daño a otros tantos. El 5 de mayo, en un diario del Reino Unido, se dijo: "La naturaleza femenina es cuidar, no lastimar. Y en general suele ser así. Incluso hoy en día, la violencia es una especialidad masculina. Se supone que las enfermeras han de ser el paradigma del cuidado femenino. Son la niña bonita de los titulares de prensa. Cuando las mujeres hacen cosas así, resulta antinatural, vil, una perversión de su propia biología."

El diario hacía un resumen de lo que conocemos como determinismo biológico: que las mujeres, por naturaleza, están hechas para cuidar y educar, en lugar de herir y matar. Los hombres, por supuesto, cometen más actos violentos que las mujeres. Pero ¿son acaso nuestros cerebros y cuerpos, esclavos de la genética y la química, responsables de la brecha de género en el crimen? ¿Son por tanto las mujeres que cometen crímenes violentos doblemente degeneradas y de alguna forma antifemeninas?

Hay una sensación de que las mujeres, por naturaleza, están hechas para cuidar y educar, en lugar de herir y matar. Pero la idea de que existe un carácter o cerebro tipo para "machos" y "hembras" no está respaldada por la investigación actual

La idea de que existe un carácter o cerebro tipo para "machos" y "hembras" no está respaldada por la investigación actual.

En un estudio, la catedrática Gina Rippon y sus colegas de la Aston University, destacan el "notable solapamiento" entre géneros de los rasgos que solemos considerar masculinos o femeninos. Hablamos de cosas como la agresión física, la predisposición a la ternura o la rotación mental. Otros estudios recientes han determinado hasta dónde es capaz de llegar esta superposición de rasgos masculinos y femeninos. De hecho, insiste Rippon, dividir a los sujetos de estudio entre "masculinos" y "femeninos" es en realidad "obstaculizar el avance" si lo que pretendemos es llegar a comprender la relación existente entre conducta y cerebro.

Además, mientras que la violencia masculina se valora a veces según las circunstancias, como en la guerra, por ejemplo, o se tolera, como en el caso de las peleas de bar, rara vez ocurre lo mismo con la de las mujeres. Una mujer que comete un crimen atroz nos inspira pena, o bien intentamos distanciarnos de ella. Preferimos no sentir ningún tipo de identificación con ella. Es demasiado arriesgado a pesar de qué, si lo pensamos, muchos le habremos soltado alguna vez una patada a un gato o bien pegado en alguna ocasión a nuestros hijos. Nos resulta casi imposible imaginar que un acto tan pequeño y personal forme parte de un continuo de violencia que pueda acabar llevando a una mujer a matar.

En lugar de identificarnos con ella, es mucho más fácil clasificar a cada mujer que agrede o mata como algo excepcional. Los casos particulares se elevan a mitos, y quienes los perpetran son objeto de lástima o desprecio, jamás son comprendidos. La imagen proyectada por una mujer agresora puede resultar muy poderosa, porque transgrede su género. Deja una huella mucho más duradera.

Hay otra forma de negar la violencia de las mujeres: argumentar que sólo actúan bajo la influencia de hombres malvados. Con demasiada frecuencia a las delincuentes femeninas se las tacha de "locas" (para así poder compadecerlas, más que acusarlas), de 'malas' (para separarlas del conjunto de mujeres) o de 'deprimidas' (forzadas a la violencia, víctimas de las circunstancias, violentas por coacción o represalias).

Normalmente, la sexualidad de una mujer violenta será descrita como degenerada, y su atractivo sexual - o la ausencia de este - será puesto en evidencia. Su papel como mujer también a va ser analizado - ¿fue una mala esposa, una mala madre? Hay que mantener la propia esencia de la feminidad alejada y sin mácula, de las mujeres que matan.

Intimidad y delincuencia

Nuestro hogar es el sitio donde nos sentimos seguros, el lugar donde uno se nutre y recibe cuidados; cuando la violencia ocurre aquí, o en lugares donde la gente acostumbra a ser atendida, esta nos resulta aún más desconcertante. La atención que se suele prestar a la violencia masculina en las relaciones de pareja es comprensible; los agresores son hombres con mucha mayor frecuencia, y las mujeres más propensas a acabar heridas, o incluso muertas. Sin embargo no siempre el agresor es masculino, de la misma forma en que la víctima no siempre es femenina.

Según el Sondeo Sobre el Crimen en Inglaterra y Gales, en 2014/15, el 27% de las mujeres y el 13% de los hombres habían sufrido algún tipo de violencia doméstica a partir de la edad de 16 años, lo que sumaría unos 4.5 millones de víctimas femeninas y 2.2 millones de víctimas masculinas. Las relaciones entre miembros del mismo sexo no son menos violentas que las heterosexuales. Un estudio de 2013 llevado a cabo en los Centros Estadounidenses de Prevención y Control de Enfermedades, descubrió que el 44% de lesbianas habían sido agredidas físicamente por sus parejas, contra un 35% de las mujeres heterosexuales. Las mujeres bisexuales son aún más propensas a sufrir una agresión.

Las mujeres aparecen con mucha frecuencia como agresoras en los crímenes contra personas con discapacidad. Los últimos datos de la Fiscalía General de la Corona muestran que en casi una cuarta parte de estos crímenes el acusado es mujer, en comparación con el 15% del resto de crímenes de odio. Este patrón se repite en los delitos contra personas mayores, donde más de una quinta parte de los acusados son mujeres (aunque muchos de los delitos denunciados no se pueden considerar violentos).

El tan ansiado papel de madre, clave para la identidad de tantas mujeres, no puede ser pasado por alto, especialmente cuando se distorsiona, por ejemplo, en los casos de abuso sexual. La Dr. Anna Motz, una psicóloga clínica y forense además de psicoterapeuta, explica lo difícil que es mantener ese rol bajo control: "Ahora podemos hablar de la mujer como ente sexual. Todo gracias a la expansión del feminismo", asegura, "si bien en ese aspecto las mujeres también pueden desviarse, y abusar de su papel como madres y cuidadoras. Esto también se ha vuelto más concebible, algo a lo que ahora podemos prestar atención".

Las mujeres que se comportan así, asegura, son vistas como algo raro y se las vilipendia en mucha mayor medida que a los hombres. "Esto deja una profunda huella en los terapeutas que trabajan con mujeres que han cometido abusos sexuales", asegura Motz. "Les supone un verdadero esfuerzo, así que no es de extrañar que los ciudadanos de a pie encuentren difícil reconocerlo como posibilidad siquiera".

Las estimaciones, por parte de las organizaciones benéficas que trabajan tanto con agresores como con niños varían, pero según la ONG para niños ChildLine, en el Reino Unido, en el 17% de las llamadas los niños reportan abusos sexuales por parte de mujeres. La Fundación Lucy Faithfull, que lucha por proteger a jóvenes y niños de los abusos sexuales, estima que las mujeres son responsables de entre el 10 y el 20% de todos los delitos sexuales contra niños. Y las estadísticas oficiales dicen que el 1 % de todos los delitos sexuales son cometidos por mujeres. Esta diferencia podría explicarse, en parte, porque no siempre los niños que dicen haber sido víctimas de abusos por parte de mujeres son tomados en serio.

En el Reino Unido, en 2014/15 (al igual que durante otros años), el grupo de edad que sufrió la tasa más alta de homicidios fue la de los menores de 1 año; fueron el 5% de las víctimas de homicidio a pesar de sólo ser el 1% del total de la población. La mayoría de los niños asesinados mueren a manos de sus padres o padrastros. Aunque las madres son responsables de una gran parte de los asesinatos de niños muy pequeños (son más propensas a matar a sus hijos recién nacidos que los padres) una vez nacidos, son los padres quienes tienden a ser los culpables. Las madres también son responsables de casi todos los casos (si bien son raros) de Síndrome de Munchausen, también conocido como enfermedad inducida o fabricada.

La idealización de la maternidad

La Dr. Estela Welldon ha estudiado a fondo la relación entre madres e hijos. Esta relación puede, en su peor faceta, volverse 'perversa' y dañar a los niños, a veces de forma irremediable. La violencia de las mujeres, escribe, suele estar dirigida hacia sus propios cuerpos o hacia sus creaciones: los hijos.

"Mis descubrimientos tienen que ver con el movimiento circular interno de la perversión. Cuando algo se repite una y otra vez obtienes un nuevo marco teórico," explica. El libro de Welldon, "Madre, Virgen, Puta" llegó a prohibirse en una librería feminista legendaria, en el norte de Londres. Y todavía hoy es vista por algunas feministas como una traidora a la causa. "Me adentré en territorio inexplorado y muchos no son capaces de perdonármelo", dice Welldon. Se mantuvo firme porque sabía que sus conclusiones salían directamente de una observación clínica que ella no podía ignorar.

"Comencé a escuchar y a pensar: ¿de qué están hablando?" Odian a sus hijos…"Lo importante es pensar, y no juzgar". Las investigaciones de Welldon han transformado la práctica clínica. Su trabajo en la Clínica Portman de Londres fue pionero en el tratamiento de mujeres violentas, haciendo un uso intensivo del psicoanálisis y las terapias de grupo.

La psicóloga y psicoterapeuta Anna Motz piensa que la idealización de la maternidad y la negación de la capacidad femenina para la violencia pueden resultar una mezcla explosiva, especialmente para las madres que han sufrido abusos en algún momento de sus vidas. "A las mujeres se les obliga a adoptar el rol de cuidadoras", afirma Motz, "y pueden llegar a sentir envidia de aquellos a quienes cuidan, criaturas vulnerables todas ellas". En el caso de que ellas mismas hayan sufrido malos tratos o abandono, explica, pueden sentir la tentación de recrear esa violencia con esa criatura vulnerable, o cualquier otra que encaje en ese lugar de su imaginación: "Se trataría de un retorcido ejercicio de venganza en contra de su propio maltratador", en su cabeza, al menos.

Normalmente, las mujeres que matan o abusan de sus propios hijos están tratando de aniquilar una parte que aborrecen de sí mismas; y su bebé, tal y como ellas lo sienten, es una parte de sí mismas. En un perturbador trabajo reciente, Motz se ha adentrado en el mundo de lo que ella llama 'parejas tóxicas', aquellas donde dos personas heridas crean su propia familia para herirla a su vez. Las manifestaciones más conocidas se dan en parejas de asesinos en serie como los West.

Contemplamos con horror a las mujeres que cometen asesinatos dentro del ámbito doméstico, a todas menos a las que sufren algún trastorno mental, a las que vemos rebelarse en contra de la violencia doméstica o a las que matan a sus propios hijos "por compasión". Para algunas mujeres esto podría significar un trato judicial más comprensivo aun a costa de reconocer que no son 'responsables' y dejar a los afectados sin posibilidad de ver cómo se hace justicia. Un hombre que acaba con la vida de sus hijos, incluso en el caso de tratarse de un enfermo mental, rara vez es tratado con una simpatía similar.

¿Hasta qué punto esta propensión nuestra a excusar ciertos tipos de violencia femenina ha permitido que ciertas mujeres se salgan, literalmente, con la suya? En un artículo de investigación histórica, la pareja de criminólogos formada por la Dra. Elizabeth Yardley y el catedrático David Wilson analizaron el caso de Mary Ann Cotton, responsable de dar muerte a un montón de miembros de su familia - según algunas fuentes pudieron ser hasta 21.

Yardley, que llama "homicidas hogareños" a estos asesinos de círculo íntimo, cuenta cómo "Cotton se pasaba la vida recreando expresiones de vida familiar para luego poder borrarlas. Esto nos remite a las expectativas que albergamos sobre las mujeres, de que cuiden y provean. En gran medida esto no ha cambiado. Hasta hace muy poco ni siquiera éramos capaces de reconocer, por ejemplo, que pudieran existir las asesinas en serie. El FBI todavía acostumbra a tomar a las mujeres asesinas por compinches reacias."

Cotton, sin ir más lejos, mataba en solitario y aparentemente por dinero. Los estudios sugieren, según Yardley, que alrededor del 15% de los asesinos en serie son mujeres - una representación baja, pero no inexistente. En Inglaterra y Gales, los datos más recientes reportaron que un 9% de los sospechosos de homicidio, entre 2014/15, fueron mujeres, y que en el 19% del total de incidentes violentos registrados el agresor era mujer.

Móvil y oportunidad van de la mano en el hogar y demás espacios de intimidad. Ya a finales del siglo XIX hubo quejas por la llamada agricultura de bebés. En Gran Bretaña "alcanzaba niveles epidémicos y no se hacía lo suficiente para ponerle freno". Está el caso de Amelia Dyer, por ejemplo, que acogía bebés ilegítimos en adopción temporal o permanente a cambio de dinero - pero encontraba mucho más sencillo deshacerse de ellos en un río. Fue apresada en 1896 después de que un barquero pescara el cuerpo de una niña pequeña. Dyer fue ahorcada por asesinato tras una carrera de 30 años ,durante la cual habría matado a unos 300 o 400 niños.

Existen espacios ajenos al entorno doméstico, como los centros de atención primaria, donde los vulnerables reciben también cuidados. Las mujeres con tendencias violentas pueden acudir a ellos en busca de oportunidad. Yardley y Wilson también han colaborado en la investigación del fenómeno de los "asesinos en serie del sistema sanitario" (HSKs, de sus siglas en inglés). El  caso más célebre es el de la enfermera británica Beverley Allitt. Estos criminólogos descubrieron que existe un creciente caudal de pruebas que sugiere que los HSKs tienden a escoger a los más indefensos (ancianos o jóvenes), que su género es más o menos indiferente (con un número ligeramente superior de mujeres agresoras), y que la mayoría no tiene en cuenta dicho género a la hora de escoger a sus víctimas. Un 63% del total tiene antecedentes de inestabilidad mental o depresión.

"Los científicos sociales hemos estado muy lentos a la hora de prestar atención a las mujeres criminales", confiesa Yardley. "Todavía nos cuesta entender que existan mujeres que cometan crímenes violentos como el asesinato o la agresión". La ubicación donde estas mujeres cometen sus delitos también le resulta particularmente interesante. "Nos devuelve una y otra vez al tema del género. Las mujeres tienden a centrarse en las personas que dependen de sus cuidados. Se sirven del estereotipo para acceder a sus víctimas, haciendo uso del tradicional rol de su género".

Hacia el olvido

Myra Hindley es, muy posiblemente, la mujer más demonizada del Reino Unido. Responsable de la mitad de los "asesinatos del páramo", cometidos junto a Ian Brady. Hindley mató a cinco niños en el norte de Inglaterra entre julio de 1963 y octubre de 1965. De joven, la abogada Helena Kennedy QC, trabajó en la defensa de Myra Hindley en un juicio por intento fallido de fuga.

Kennedy escribió un libro, "La trampa de Eva", sobre las injusticias que sufren las mujeres a manos del sistema judicial. A pesar de ser un texto fundamental sobre la relación de las mujeres con la violencia, ella no se engaña al respecto. "La Myra que yo conocí no era la Myra que había sido, aquella joven analfabeta, enganchada a un tipo carismático que la tenía sexualmente sometida y que ardía por satisfacer cada una de sus necesidades", cuenta. "Pero, ¿acaso puede uno evadirse de su propia responsabilidad moral? No. Quizás no matase materialmente a ningún niño, pero lo hizo posible; los niños podrían no haber querido subirse al coche de un hombre desconocido. La presencia de una mujer puede cambiar la percepción de una situación, puede hacerla parecer segura".

Kennedy está convencida de que la cadena perpetua fue adecuada en el caso de Hindley, ya que en Gran Bretaña no existe la pena de muerte, aunque intenta ver el veredicto en un contexto más amplio. "A las mujeres se les perdona menos", asegura. "Existe un doble rasero: el sistema de justicia penal y el 'otro' conjunto de normas". Ese otro conjunto, explica, abarca el sentimiento de que has hecho algo que va en contra de las normas de la feminidad.

"Esperamos de la mujer que sea mejor que el hombre. Eso de lo que nunca se habla, que nos sorprende tanto más cuando es una mujer la que hace cosas terribles. Yo misma lo siento así", confiesa. Kennedy se extiende, en su análisis, a la hora explicar el enorme odio que inspiran las mujeres que se atreven a romper con el tabú - o incluso la gente de su entorno, por muy inocentes que sean.

David Smith estaba casado con Maureen, la hermana de Myra Hindley, cuando el 6 de octubre de 1965 fue testigo del brutal asesinato de Edward Evans a manos de Brady y Hindley. Fue gracias a su denuncia que las autoridades pudieron ponerle fin a la masacre. Su posterior testimonio, como principal testigo de cargo, fue decisivo para la condena. A pesar de ello, Maureen y él no sólo sufrieron el ostracismo de la comunidad, sino que llegaron a ser agredidos físicamente durante los años posteriores. En su propio relato del día, en 1966, en que Maureen, entonces visiblemente embarazada, y él abandonan su piso para servir de testigos en el juicio, cuenta: "La multitud grita enfervorecida... sé por experiencia que la mayoría son mujeres y que muchas se habrán traído a sus hijos... nos llevan a empellones hasta el coche; cuando las puertas se cierran de un portazo se desata una ensordecedora sinfonía de odio, de puños golpeando las ventanas".

Resulta difícil perdonar a las mujeres violentas, condenadas por su doble ofensa: una vez por sus crímenes, otra por infringir normas elementales no escritas. Pero existen personas extraordinarias que son capaces de hacerlo. Por imposible que parezca, Marian Partington es capaz de hablar con empatía de Rosemary West, la torturadora y asesina de su hermana. Su odisea ha contribuido también a que la familia de los agresores pueda pasar página. Douglas, el hermano de Fred, se puso en contacto con ella, como también hizo Anne Marie Davis, la gravemente maltratada hija de West.

Perdonar a Rosemary no fue tarea fácil. Marian tuvo que esforzarse para "humanizarla, en lugar de demonizarla". El bucle de la violencia al que hace referencia la psicóloga Anna Motz era evidente para Marian. "Cuando supe de los graves abusos sexuales que Rosemary West había sufrido a manos de su padre y hermano, y que había sido secuestrada de una parada de autobús a la edad de 16 años... lo puedo entender." No lo excusa, intenta ponerse en el lugar de alguien que crece en ese ambiente. "¿Hubo algo de amor? ¿No hubo más que miedo? ¿Se puede aprender a amar sin recibir amor?"

¿Demuestra el trabajo de gente como Marian que la redención de las mujeres violentas es posible? Anna Motz así lo cree. Ella también habla de perdonar a las delincuentes con las que ha trabajado, pero no sin añadir un matiz de cautela. "Es difícil para mí albergar esperanzas para los asesinos. Es difícil que alguien así pueda volver a confiar en sí mismo". Como también les cobra un peaje personal a sus terapeutas. Tras 25 años en el ramo, Motz ha tomado la difícil decisión de dejar la psicoterapia y dedicarse a la consultoría y formación en temas relacionados con la delincuencia femenina.

El periplo de Marian Partington hacia el perdón comenzó el 16 de febrero de 1995, al envolver los huesos de su hermana en la morgue. Alzó el cráneo de Lucy y lo besó en la frente. Lo envolvió en la suave manta marrón de Lucy y colocó una ramita de brezo encima. Una vieja amiga, Beryl, colocó a Chocka y al conejito Tuerto, los juguetes de infancia de Lucy, uno a cada lado del cráneo, junto a un ramo de prímulas. Marian colocó entonces un huevo de Pascua pintado en medio de su hueso pélvico.

Hemos de buscar la forma de ver la violencia femenina sin tapujos, y con una mayor empatía. Tenemos que abordarla de frente, por difícil que resulte, en lugar de desviar la mirada y utilizar los prismas del arte, la literatura o los medios para distorsionarla. Esto implica hacer cosas difíciles, y entablar conversaciones con las mujeres que han cometido actos violentos. "Para mí fue muy importante reconocer que la belleza tiene un lugar en el mundo, a pesar de la atrocidad y del horror", dice Marian cuando cuenta cómo fue enterrar finalmente los huesos de Lucy. "Lo que no somos capaces de afrontar se lo dejamos en herencia a la siguiente generación".

lunes, 22 de agosto de 2016

SER MEDICO SER HUMANO

Falleció en EEUU D. A. Henderson, médico salubrista incansable. Un hombre que dio pasos

trascendentales para la humanidad. Un médico que tal vez, comenzando por mi, no conocía que ,

ni en en que trabajaba ni que hizo. Desde joven, su entusiasmo, su sencillez y su incansable

espíritu de lucha, lo llevaron a erradicar la viruela, enfermedad mortal y deformante cuando no

mataba. Las pápulas y sus cicatrices marcaban centrífugamente el cuerpo de los enfermos.

Es decir, el sobreviviente quedaba marcado en la cara y las manos.

El último caso se reportó en Somalia en 1977. Se murió a sus 87 años, después de trabajar toda

su vida sin aspirar a fama ni fortuna.

Pero el ser humano es el ser humano. A raíz de las falsas pruebas que permitieron a Bush afirmar que

Sadam Barack Hussein, tenía armas biológicas, afirmación que no era verdadera, y continuó esta

tercera guerra mundial  , "primaveral" y diferente y cruelmente larga, se descubrió que Rusia y EEUU

tenían por lo menos 100000 dosis de virus cada una, para caso de guerra biológica.

Así es la vida.

Existen Hendersons, Bushes y Putines. No merecemos otros cien años de soledad en esta tierra.