viernes, 3 de abril de 2015

QUIENES MATARON A CRISTO Y POR QUÉ?


Aún no sabemos quiénes ni por qué mataron a Jesús
De algunos pasajes de la crucifixión existen, en los cuatro evangelios canónicos, hasta siete versiones diferentes y contradictorias

Cada vez que se acercan las fiestas litúrgicas de la Semana Santa, los cristianos se preguntan quiénes condenaron a Jesús y bajo qué acusaciones concretas. ¿Fueron los judíos los que lo arrastraron a la cruz o más bien los romanos, que en aquel tiempo dominaban Palestina y lo consideraron un subversivo del orden?

"Recemos por los pérfidos judíos"..."Oye, Dios, nuestra plegaria por la obcecación de aquel pueblo para que sea liberado de las tinieblas". Esta oración fue rezada por millones de católicos en la liturgia del Viernes Santo desde 1570, cuando el papa Pio V creó el Misal Romano.

Aquella oración injuriosa para la religión judía, de la que nació el cristianismo, llevaba implícito —y así lo entendían los fieles— que habían sido los judíos los que mataron a Jesús. El escritor israelí Amos Oz lo dice abiertamente: "Durante milenios la Iglesia Católica se dedicó a calificar a los judíos de asesinos de Dios".

Hoy, sin embargo, los historiadores se inclinan a reconocer que fueron los romanos y no los judíos quienes condenaron al profeta rebelde.

Se basan en dos argumentos concretos: por un lado, la crucifixión era una forma de pena de muerte desconocida por los judíos. Ellos usaban en sus condenas la lapidación, la decapitación y la degollación. La crucifixión era una especialidad de los romanos usada con los rebeldes políticos. Por otro lado, en tiempos de Jesús, cuando Palestina estaba ocupada por el poder romano, las autoridades judías habían perdido la potestad de condenar a muerte. Si acaso podían hacerlo solo por blasfemia, es decir, por motivos estrictamente religiosos.

Los historiadores se inclinan a reconocer que fueron los romanos y no los judíos quienes condenaron al profeta rebelde
Es posible que en un primer momento, Jesús hasta fuera juzgado por la alta Corte Sacerdotal y acusado de blasfemia por haber desafiado el poder del Templo. Sin embargo, lo que dicen los evangelios es que el Sanedrín envió a Jesús al romano Pilatos para que fuera juzgado por él, señal de que no vieron motivos de tipo religioso para condenarlo a muerte, según explica uno de los mayores conocedores del tema, Paul Winter, en su obra Sobre el proceso de Jesús (Editorial Aleph).
La confusión pudo nacer del hecho que entre los judíos existía la costumbre de colgar los cuerpos de los muertos por lapidación para exponerlos al oprobio, diferente de la crucifixión en la que los condenados eran clavados vivos en la cruz y dejados para desangrarse hasta morir, a veces durante días enteros.
Las fuentes rabínicas indican que la muerte en la cruz se realizaba "en conformidad con la práctica romana". Basta recordar que el autor del tiempo de Antíoco IV menciona con repugnancia la práctica de los romanos de "suspender hombres vivos", práctica de la que se recuerda que "nunca fue realizada en Israel".
Fue el papa Juan XXIII quien en 1959 mandó quitar de la oración de Viernes Santo la expresión "pérfidos judíos" y la de "obcecación de aquel pueblo" que se negaba a reconocer la divinidad de Jesús.
Pablo VI, que sucedió a Juan XXIII, dio un paso más y quitó también la oración para que los "ciegos judíos" se convirtieran a la fe.
La oración fue cambiada en sentido positivo y en ella se rezaba por los judíos, "a quienes el Señor eligió como los primeros entre todos los hombres para recibir su palabra".
Fue el papa alemán Benedicto XVI quién permitió a los católicos conservadores, contradiciendo al Concilio Vaticano II, volver a la antigua liturgia en latín. Y fue él quién volvió a introducir en la oración del Viernes Santo la idea de que los judíos deben convertirse a la fe cristiana: "Recemos por los judíos: Que Dios ilumine sus corazones y reconozcan a Jesucristo". Fue una vuelta atrás y ahora se espera que Francisco, el Papa que mayor respeto y hasta admiración ha manifestado por la religión judía, vuelva a despojar de las oraciones de los cristianos cualquier atisbo a la necesidad de que los judíos —la primera gran religión monoteísta de la historia— necesiten convertirse a otra fe que no sea la suya.
En verdad, ya desde las disputas de los primeros cristianos en el siglo II se empezó a intentar cargar sobre los judíos el peso de haber condenado a muerte al mayor inocente de la historia, para congraciarse con los romanos, que en un principio persiguieron a los cristianos y después se los ganaron cargando a la Iglesia de privilegios.
Fue el papa alemán Benedicto XVI quién permitió a los católicos conservadores volver a la oración que pide que los judíos deben convertirse a la fe cristiana
Si fueron los romanos quienes, según los historiadores modernos, crucificaron a Jesús, lo que aún no queda claro son los motivos de su sentencia. Sin embargo, si la condenación a la muerte de cruz era destinada a los rebeldes políticos, no cabe duda de que Pilatos y el poder romano de aquel tiempo se acabaron convenciendo de que el profeta que desafiaba a los poderosos, que llegó a tachar de "zorra" al rey Herodes y que arrastraba detrás de sí a una multitud de despreciados por el poder, tuvo que ser crucificado como subversivo político.
Lo confirmaría la inscripción que colocaron en su cruz: "Jesús, rey de los judíos", como para burlarse de él por haberse proclamado, según los romanos, como nuevo líder de aquel pueblo.
Así como por los evangelios oficiales no sabemos dónde ni cuando nació Jesús, tampoco sabemos con certeza absoluta ni quiénes ni cuándo ni por qué crucificaron a aquel profeta ambulante.
Jesús fue un judío que "curaba a todos", que se proclamó siempre fiel seguidor de la religión de sus padres y que, anticipándose a los tiempos, quería que la gran religión judía no quedase restringida a un solo pueblo sino que se abriera también a los gentiles y paganos, a los no circuncindados, para que llegara el día —como le dijo a la mujer samaritana— en que los hombres y mujeres no necesitasen ya rendir culto ni en el templo de los judíos ni el de los samaritanos, sino "en espíritu y en verdad".
Allí inauguró Jesús el moderno ecumenismo que ve en la fidelidad a la propia conciencia el único verdadero templo donde pueden darse cita, sin distinción ni guerras de religión, todos los seres humanos.
Quizás en ningún otro momento de la vida de Jesús los cuatro evangelistas insistan tanto como en la narración de los hechos de la pasión y muerte de Jesús. Y sin embargo, al mismo tiempo, de ningún otro momento de su biografía existen tantas diferencias y discrepancias entre los cuatro evangelios oficiales de la Iglesia.
Aunque es cierto que los evangelistas no intentaron hacer historia en el sentido moderno sino más bien "comunicarnos un mensaje religioso" como explica Winter y confirma otro especialista como Martin Dibelius, también lo es que dentro de dichos relatos (aun discrepantes entre ellos) existe escondida una verdad histórica que exige un gran esfuerzo hermenéutico para descubrirla.
Pilatos y el poder romano de aquel tiempo se acabaron convenciendo de que el profeta que desafiaba a los poderosos, tuvo que ser crucificado como subversivo político
De algunos momentos de la descripción de la crucifixión existen, entre los cuatro evangelistas, hasta siete versiones diferentes.
Y sin embargo, del trasfondo de aquellos hechos aún oscuros, surgió uno de los grandes movimientos —no solo religioso sino también político, humanista y hasta jurídico— de la historia. Y en ella sigue resonando como aldabonazo y reflexión la pregunta de Pilatos a Jesús durante el interrogatorio del proceso: "¿Cuál es la verdad?"
Feliz Semana Santa para todos, sin distinciones de credos, sin condenas inquisitoriales.
Feliz Semana Santa para los que sufren y luchan contra la indignidad y contra el atropello de los más débiles de la historia.
Feliz Semana Santa para todos los crucificados física o moralmente en odio a su religión, raza o color de la piel.
Feliz Semana Santa con el deseo que acabe en el mundo la pena de muerte para que no pueda ser víctima de ella ningún otro inocente, como el crucificado galileo símbolo de todas las condenas injustas de la humanidad.

martes, 31 de marzo de 2015

QUE SERÁ DEL IESS EN EL FUTURO?

Ya va por el segundo debate en la asamblea , la ley que retira la obligación del gobierno de aportar al

IESS. Los actuarios del mismo, calculan, que si hoy diez afiliados pagan un jubilado. En diez años

un afiliado pagará diez jubilados. Qué va a ser de tí lejos de casa, nena qué va a ser de tí? cantaba

Serrat. Qué será de mi Borinquen, cuando llegue el temporal? Cantaba Tony Croatto. Nosotros no

parecemos tener ganas de cantar en este momento. O sí?

sábado, 28 de marzo de 2015

SOY UN PASAJERO DE PAIS

Soy un ciudadano pasajero de pais Ecuador. Estoy volando de Barcelona a Düseldorff. El copiloto es

Rafael Correa. Está "deprimido". Nos va llevar a conocer las paredes de los Alpes. Sin avisarnos,

y sin que lo sintamos , descendemos con Caronte. De paso vamos a conocer al Can-cerbero. El SRI

ha avisado que por viajar , se paga el impuesto de colocarse una moneda en cada ojo. Es para pagar al

 copiloto.

sábado, 14 de marzo de 2015

SONETO DE LA FIDELIDAD VINICIUS DE MORAES

Soneto de Fidelidade

Vinicius de Moraes




 De tudo ao meu amor serei atento
 Antes, e com tal zelo, e sempre, e tanto
 Que mesmo em face do maior encanto
 Dele se encante mais meu pensamento.

 Quero vivê-lo em cada vão momento
 E em seu louvor hei de espalhar meu canto
 E rir meu riso e derramar meu pranto
 Ao seu pesar ou seu contentamento

 E assim, quando mais tarde me procure
 Quem sabe a morte, angústia de quem vive
 Quem sabe a solidão, fim de quem ama

 Eu possa me dizer do amor (que tive):
 Que não seja imortal, posto que é chama
 Mas que seja infinito enquanto dure.


Vinicius de Moraes, "Antologia Poética", Editora do Autor, Rio de Janeiro, 1960, pág. 96.

SONETO DE LA SEPARACION VINICIUS DE MORAES

De repente la risa se hizo llanto,
silencioso y blanco como la bruma;
de las bocas unidas se hizo espuma,
y de las manos dadas se hizo espanto.

De repente la calma se hizo viento
que de los ojos apagó la última llama,
y de la pasión se hizo el presentimiento
y del momento inmóvil se hizo el drama.

De repente, no más que de repente,
se volvió triste lo que fuera amante,
y solitario lo que fuera contento.

El amigo próximo se hizo distante,
la vida se volvió una aventura errante.
De repente, no más que de repente.

Versión de César Conto

sábado, 7 de marzo de 2015

ANDRES ELOY BLANCO

CANTO DE LOS HIJOS EN MARCHA

 Madre, si me matan,
 que no venga el hombre de las sillas negras;
 que no vengan todos a pasar la noche
 rumiando pesares, mientras tú me lloras;
 que no esté la sala con los cuatro cirios
 y yo en una urna, mirando hacia arriba;
 que no estén las mesas llenas de remedios,
 que no esté el pañuelo cubriéndome el rostro,
 que no venga el mozo con la tarjetera,
 ni cuelguen las flores de los candelabros
 ni estén mis hermanas llorando en la sala,
 ni estés tú sentada, con tu ropa nueva.
 Madre, si me matan,
 que no venga el hombre de las sillas negras.

 Lléname la casa de hombres y mujeres
 que cuenten el último amor de su vida;
 que ardan en la sala flores impetuosas,
 que en dos grandes copas quemen melaleuca,
 que toquen violines el sueño de Schuman;
 los frascos rebosen de vino y perfumes;
 que me miren todos, que se digan todos
 que tengo una cara de soldado muerto.

 Lléname la casa
 de flores regaladas, como en una selva.
 Déjame en tu cuarto, cerca de tu cama;
 con mis cuatro hermanas, hagamos consejo;
 tenme de la mano, tenme de los labios,
 como aquella noche de mi padre muerto,
 y al cabo, dormidos iremos quedando,
 uno con su muerte y otro con su sueño.

 Madre, si me matan,
 que no venga el coche para los entierros,
 con sus dos caballos gordos y pesados,
 como de levita, como del Gobierno.

 Que si traen caballos, traigan dos potrillos
 finos de cabeza, delgados de remos,
 que vayan saltando con claros relinchos,
 como si apostaran cuál llega primero.
 Que parezca, madre,
 que voy a salirme de la caja negra
 y a saltar al lomo del mejor caballo
 y a volver al fuego.
 Madre, si me matan,
 que no venga el coche para los entierros.

 Madres, si me matan,
 y muero en los bosques o en mitad del llano,
 pide a los soldados que te den tu muerto;
 que los labradores y las labradoras
 y tú y mis hermanas, derramando flores,
 hasta un pueblo manso se lleven mi cuerpo;
 que con unos juncos hagan angarillas,
 que pongan mastranto y hojas y cayenas
 y que así me lleven hasta un cementerio
 con cerca de alambres y enredaderas.
 Y cuando pasen los años
 tráeme a mi pedazo, junto al padre muerto
 y allí, que me pongan donde a ti te pongan,
 en tu misma fosa y a tu lado izquierdo.
 Madre, si me matan,
 pide a los soldados que te den tu muerto.

 Madre, si me matan, no me entierres todo,
 de la herida abierta sácame una gota,
 de la honda melena sácame una trenza;
 cuando tengas frío, quémate en mi brasa;
 cuando no respires, suelta mi tormenta.
 Madre, si me matan, no me entierres todo.

 Madre, si me matan,
 ábreme la herida, ciérrame los ojos
 y tráeme un pobre hombre de algún pobre pueblo
 y esa pobre mano por la que me matan,
 pónmela en la herida por la que me muero.

 Llora en un pañuelo que no tenga encajes;
 ponme tu pañuelo
 bajo la cabeza, triste todavía
 por las despedida del último sueño,
 bajo la cabeza como casa sola,
 densa de un perfume de inquilino muerto.

 Si vienen mujeres, diles, sin sollozos:
-¡Si hablara, qué lindas cosas te diría!
 Ábreme la herida, ciérrame los ojos...

 Y una palabra: JUSTICIA
 escriban sobre la tumba
 Y un domingo, con sol afuera,
 vengan la Madre y las Hermanas
 y sonrían a la hermosa tumba
 con nardos, violetas y helechos de agua
 y hombres y mujeres del pueblo cercano
 que digan mi nombre como de su casa
 y alcen a los cielos cantos de victoria,
 Madre, si me matan.
 (Mayo de 1929)

AUTORETRATO CON UNA PENA DAVID LEDESMA VASQUEZ

AUTORETRATO CON UNA PENA dice:


Este pobre David que nada pide
sino un poco de paz para vivir
una piedra pequeña en que apoyar
la cabeza cansada de palabras
y un centavo de sueño que permita
creer que todavía hay gente buena
este pobre David que nada pide...