domingo, 29 de enero de 2012

UN FESTIVAL INOLVIDABLE

En 1971, Vi, en directo, en blanco y negro, el festival de San Remo.
Nada , una joven bellísima con una bellísima voz, sin los recursos técnicos de las superproducidas superproduc-
ciones actuales. Un micrófono, una orquesta, una canción. Il Cuore e uno zíngaro ( El Corazón es un Gitano),
un barítono formal , de grandes anteojos, cantaba la misma canción , en un estilo sobrio. Nicola di Bari. Ninguno se presentaba como fonomímico, ni usaba pelucas de Lady Gaga, ni corpiños de Madona.
Ricchi e Poveri, Ricos y Pobres, un cuarteto italiano con un tenor, un bajo, una soprano y una contraalto, ganaban junto a José Feliciano el segundo puesto con Che sara, que será. Sin coreografías meticulosas, ni otras parafernalias.El poeta Lucio Dalla interpretaba y quedaba tercero, con Jesu Bambino , Niño Jesús, un poema.
Y otras maravillas como la esplendorosa Gigliola Cinquetti con Rose nel buio, Rosas en la obscuridad, el lauereado Doménico Mondugno con Cóme estai , Como estás ( desde la galería, alguien gritó "Bene", bien).
No di menticari, no me olvides, y un sínnúmero de otras melodias escoltaban a las ganadoras:
Hasta ahora suenan ( o deberían). El año año anterior a ese, Adriano Celentaro ganó  con "quien no trabaja, no hace el amor). Un año antes se presentó con éxito, Roberto Carlos. Ahi  surgió Rita Pavoni, entre otros.
El festival se volvió menos mediático, y fue desapareciendo como hit televisivo, pero ahí ganaron posteriormente Eros Ramazotti, Una belleza cruelmente inalcanzable , Romina Power, hija de Tyrone Power, haciendo duo con su esposo Al Bano, y otros. Ya no se escucha. Acabó siendo opacado el festival, con videoclips, MTV, hasta terminar en American Idol, y otros "realitys" infinitamente inferiores a Chacrinha,
que me han permito desechar la televisión para esos festivales y refugiarme nostálgicamente en la magia del youtube.

Eduardo Larrea Martínez

jueves, 19 de enero de 2012

LOS VICEPRESIDENTES

Se acuerda usted, de los vicepresidentes?
Quien fue vice de Alfredo Palacio? Alejandro Serrano Aguilar.
Quien reemplazó a Dahik? Eduardo Peña Triviño.( Cultísimo ministro de Educación, que ponderaba el factor H).
Quien acompañó al vice subido a presidente Gustavo Noboa B? Pedro Pinto Rubianes.
Quien el vice de Alarcón? Pedro Aguayo Cubillo.
A Osvaldo Hurtado , León Roldós.
A Borja: Luis Parodi.

A León lo acompañó Blasco Peñaherrera Padilla ( " Más que indignado , absorto")
Nadie se acuerda de los vicecampeones.

Eduardo Larrea M.

viernes, 13 de enero de 2012

FUTBOL ( III )

LA MANO DEL MANCO  Y OTRAS ANECDOTAS:
Cuando la Liga  bajó de categoría, y después de jugar en la C , doce partidos, doce ganados, y subió a la B,
le tocó jugar  con el Luqsan , equipo guayaquileño ya desaparecido, que nació en la esquina de Luque y Santa Elena, de ahí el nombre. Este equipo contaba con un jugador que había perdido la mano. Era manco. Tras un pase de Villena, impidió el contragolpe metiendo el muñón. En el estadio casi vacío se oía todo. Inclusive los gritos de entrenadores,  jugadores y árbitro. Al pasar esta acción, todo el público gritó: "mano" y Villena también. Ese reclamo retumbó en el eco del Atahualpa. Sólo que no no existía la mano, sino un muñón. La situación fue tan bizarra, que todo el mundo, incluído el infractor, se soltó en una carcajada larga.

En otra ocasión, el politécnico con un contraataque fulminante, liquidó los esfuerzos del último defensa del
América, el "cabezón " Echeverría, y fue en pos del arco con un tridente. Quien llevaba la pelota dominada era Edison Paucar, y sus lugartenientes eran uno de los Almeida y el paraguayo Benito Galeano. Eludieron al golero , que salió desesperado y se arrimaron a la línea de sentencia. Arco abierto, saltaron de júbilo, se abrazaron festejando entusiasmados y sólo entonces, Paucar la empujó lentamente y conquistó el ya celebrado gol.

Jugando   para  la , recién ascendida " Católica", dirigida por un gran estratega italiano, Vesilio Bártoli, un viejo que gritaba y gesticulaba, de muy mal genio y peor castellano, Marco Zurita era el defensa. Le había sido encomendada la difícil tarea de marcar hombre a hombre, a Mario Zambrano, volante de gran técnica y
prestancia, una de las batutas de la Liga. Durante toda la semana, Bártoli, estudioso del rival y tenaz entrenador, se pasó revisando con Zurita cómo anular a Zambrano. Le dibujaba con cal cómo este se movía y como manejaba las jugadas. Minucioso y exigente, practicó con vehemencia y mal humor, lo que tenía que hacer su pupilo.. A los 10 minutos, Mario eludió a Marco y anotó con  disparo rasante y certero. 15 minutos después, burló nuevamente al esforzado Zurita y dió una perfecta asistencia para que  un compañero suyo anotara el segundo tanto. Al final del primer tiempo, el pobre Marco , culpable y cabizbajo iba al camerino insultado por el frenético italiano, "papafrita, malatesta, inutil. Entre el dolor de la responsabilidad y harto del maltrato deprimente que le daba su DT, se volvió, y ocurrido como era, le dijo, " Verá profesor. No es mi culpa. Su español es tan malo, que yo le entendí que era yo el que tenía que desmarcarme de Zambrano. Se hizo un largo silencio hasta el camerino. Bártoli, sin alzar la voz, se volvió al suplente, Publio Luque, un manabita y sentenció: Publio, calienta. Hasta ahí llego la carrera futbolística de Marco Zurita, y comenzó una larguísima
época de Luque. Zurita se graduó de médico, se especializó en anestesiología  en Norteamérica y tuvo una larga y exitosa carrera en EEUU y Canadá. Volvió y me contó personalmente esta anécdota. Jefe de Anestesiología del Hospital Metropolitano, dicharachero y querendón. Murió en un accidente ciclístico hace más de un año.

Publicado por Eduardo Larrea M.

domingo, 8 de enero de 2012

INTERMEZZO II

Ayer tarde, al promediar el día,

y cuando iba mi habitual adiós a darte,

fue una vaga congoja de dejarte,

lo que me hizo saber que te quería.



Leopoldo Lugones

sábado, 7 de enero de 2012

FUTBOL ( II )

En el arbolito se vieron los partidos hasta el 63 , 64. El estadio Olímpico Atahualpa ,en un pantanal , cuando llovía y una polvareda cuando hacía sol. Era un descampado. La seis de Diciembre no tenía parterre.
Cuando lo construían ( se inauguró el 51) hubo una corrida de toros.
 No me sorprendería si hubo una pelea de box. Pero no. Creo que la fertilidad de mi imaginación traiciona la veracidad de   los hechos. La
tribuna noroccidental era gratuita para chicos de hasta 14 años e iba siempre, o sea, los domingos de mañana. Preliminar 9:15, de fondo,
11:15. Desde el 67 que quedó campeón con un equipazo El Nacional
, destacaban Santiago "el motorcito" Cheme ( muerto años después con arma blanca en una obscura reyerta, en Quevedo.), el "Palillo" Garcés , que después era Carlos Torres Garcés, rapidísimo y hábil jugador que a veces tenía la mala costumbre de patear en el rostro a algún golero y Tom Rodríguez, que si no me equivoco se graduó con honores en la U. Católica en Economía, y acabó como preparador de arqueros del Emelec.
El 68 un Deportivo Quito invencible , con 4 jóvenes uruguayos de las inferiores de Peñarol. Aguerre , De los Santos, Barreto ,el 10 y Victor Manuel Battaini, un centrodelantero oprtunista, rápido, astuto y desenfadado. Los acompañaban Utreras, Alava; Contreras, Calderón, entre otros. El 69 otro equipazo. La liga. Ríos , Bertochi, Tito Larrea, Polo  Carrera (?), Eduardo Zambrano, Yamandú Solimando, Santiago Alé, César Muñoz, Enrique Portilla, Ramiro Tobar, Roberto Sussman, un 5 impecable de Cojimíes. El Aucas era otro equipazo ese año. Rolón, Schetina, Sánchez,. Quedaron terceros. El aguerrido América fue subcampeón.
El 70 se inauguró la iluminación del estadio. Gran novedad en Quito. El Barcelona y el Emelec se destacaron. Empezó una etapa dorada para el ídolo. Un cura español, Bazurco, robó el invicto en La Plata al Estudiantes de Zubeldía. Una hazaña. El 72 , por una leguleyada la Liga se fué a la C. El Aucas lo esperaba.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

INTERMEZZO I

Que chiqui
que chiquita que es la Tierra
si la mi
si la miras desde el sol


Que chiqui
que chiquita que es la infancia
si la ves
si la ves y ya se fue.


Daniel Viglietti (de Esdrújulo)

P.D. Que chiqui
que chiquito que es el Diego
y rega
y regala tanto amor

Adendum de Eduardo Larrea (su padre)

FUTBOL (I)

Siempre me gustó el futbol. De niño quería ser futbolista y médico. Soy médico. Siempre  lo practiqué. Jugaba de cinco , y después de marcador de punta derecho. Apasionado. Hacendoso. Si no gordito, empacadito. Y daba hasta la última gota de sudor. Me faltaban, pequeño detalle, condiciones y habilidad. Y gran detalle, también me faltaba ( y me falta, y creo que me faltará) espíritu de competitividad. Creo que en la vida hay que ser competente. Pero no competitivo. Me divertí, jugué, gané, empaté y perdí. Todo me da igual. Porque me divertí. sin tener que patear o pelearme con nadie. Esto, ahora lo veo, no lo apreciaban ni mi entrenador, ni mis compañeros de equipo. Pero como amigos , me conocían, y aunque sabían que no era una carta de triunfo, eran mis amigos, y nos divertimos sin otro afán.
He sido dotado de muy buena memoria, y no soy resentido, ni rencoroso. Por lo que he gozado de mis recuerdos. Y no he perdido el tiempo, guardando pesares.
Hincha de la Liga, y mascota en el estadio del arbolito, viví los albores de lo que bien llamaron fútbol no amateur, en vez de ponerle el membrete de profesional. El estadio era un deleite dominical que compartí frecuentemente con mi padre. La Liga era el equipo de la Universidad Central, donde él estudió y después , yo estudié.
Habia el Argentina. Después Deportivo Quito. Representaba un grupo que vivía en el centro. Como en la Plaza del Teatro, estaba el Control Número uno de los carros de plaza, ahora taxis. Me imagino que por eso les dicen taxistas. Y medio peyorativamente , como si manejar un taxi, fuera algo jerárquicamente menor, como si trabajar fuera denigrante. Y no ser rico, un pecado. Otra vez aparece la falta de competitividad.
Claro que quiero que la Liga gane, pero en el fútbol hay empates y derrotas también. Si juegan y ganan, y es un buen partido, suficiente.El Aucas , huérfano de la Shell, era un recuerdo glorioso. Cada vez más recuerdo y menos glorioso. Pero quién no le puede querer al Aucas?El Nacional, los puros criollos. Juegan desde el 63 y el 64 son vicecampeones, abajo del Quito. Cómo no admirar a esos atletas negros, grandes deportistas,  esa   muralla formda por Horacio Prado, Roosevelt Castillo, Eulogio Quintero y Atilio Alcívar. También jugó el Dr. Clemente Rodríguez, marcando esa punta. Recuerdo a un arquero Bautista. Antes de Fernando " el gato" Maldonado.No era muy bueno, pero me caía muy bien, Bautista. Maldonado era muy bueno pero no me caía muy bien. Luis Gonzalo Benavidez, Marcelo Vicente Cabezas, adelante Simón Bolívar Rangel..
Otro equipo era el América. Del barrio América. Caudillo, el Cabezón Echeverría.
El España. De la Floresta: Después Politécnico. César Farah, portero de la Escuela Politécnica, y portero del Politécnico. Edison Paucar. Los " loros" Almeida, punteros, derecho el uno e izquierdo el otro. Un paraguayo: Benito Galeano.Desde el 65 la Universidad Católica.  . Chiriboga, Ramiro Tobar, Pico Terán, Cristobal Mantilla, Agustín Cruz, Publio Luque.
El estadio era pequeño, pero como yo era pequeñísimo, me parecía enorme. Recuerdo un marcador, y un reloj. Los colores del frontón eran azul marino y anaranjado intenso,
Vendían cerveza Victoria y gaseosas Orangine. La "turbia" era de naranja y me encantaba. Sin embargo, aunque me acuerdo con impresión de los jugadores calentando en unos jardines a la entrada del recinto, ahí cerquita, de carne y hueso. No logro recordar el arbolito, que se enraizó y creció en el graderío occidental.
Había tres categorías , tal vez cuatro , de espectadores. Los normales ,que ibamos a las gradas, los intelectuales que veían sin pagar desde el segundo piso de la Casa de la Cultura, y el pueblo que se encaramaba en las partes más altas de los árboles del Parque de Mayo, más conocido como el Ejido.
El cuarto y más pequeño grupo, veían el fútbol desde las azoteas de las casas más altas de la 12 de Octubre.
Después el estadio se fue muriendo. De día entrenaba en la cancha cada vez más destruída , el América. De noche era el garage de los carros recolectores de Basura municipales.
Nos fuimos al Norte. Al Olímpico.