sábado, 7 de enero de 2012

FUTBOL ( II )

En el arbolito se vieron los partidos hasta el 63 , 64. El estadio Olímpico Atahualpa ,en un pantanal , cuando llovía y una polvareda cuando hacía sol. Era un descampado. La seis de Diciembre no tenía parterre.
Cuando lo construían ( se inauguró el 51) hubo una corrida de toros.
 No me sorprendería si hubo una pelea de box. Pero no. Creo que la fertilidad de mi imaginación traiciona la veracidad de   los hechos. La
tribuna noroccidental era gratuita para chicos de hasta 14 años e iba siempre, o sea, los domingos de mañana. Preliminar 9:15, de fondo,
11:15. Desde el 67 que quedó campeón con un equipazo El Nacional
, destacaban Santiago "el motorcito" Cheme ( muerto años después con arma blanca en una obscura reyerta, en Quevedo.), el "Palillo" Garcés , que después era Carlos Torres Garcés, rapidísimo y hábil jugador que a veces tenía la mala costumbre de patear en el rostro a algún golero y Tom Rodríguez, que si no me equivoco se graduó con honores en la U. Católica en Economía, y acabó como preparador de arqueros del Emelec.
El 68 un Deportivo Quito invencible , con 4 jóvenes uruguayos de las inferiores de Peñarol. Aguerre , De los Santos, Barreto ,el 10 y Victor Manuel Battaini, un centrodelantero oprtunista, rápido, astuto y desenfadado. Los acompañaban Utreras, Alava; Contreras, Calderón, entre otros. El 69 otro equipazo. La liga. Ríos , Bertochi, Tito Larrea, Polo  Carrera (?), Eduardo Zambrano, Yamandú Solimando, Santiago Alé, César Muñoz, Enrique Portilla, Ramiro Tobar, Roberto Sussman, un 5 impecable de Cojimíes. El Aucas era otro equipazo ese año. Rolón, Schetina, Sánchez,. Quedaron terceros. El aguerrido América fue subcampeón.
El 70 se inauguró la iluminación del estadio. Gran novedad en Quito. El Barcelona y el Emelec se destacaron. Empezó una etapa dorada para el ídolo. Un cura español, Bazurco, robó el invicto en La Plata al Estudiantes de Zubeldía. Una hazaña. El 72 , por una leguleyada la Liga se fué a la C. El Aucas lo esperaba.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

INTERMEZZO I

Que chiqui
que chiquita que es la Tierra
si la mi
si la miras desde el sol


Que chiqui
que chiquita que es la infancia
si la ves
si la ves y ya se fue.


Daniel Viglietti (de Esdrújulo)

P.D. Que chiqui
que chiquito que es el Diego
y rega
y regala tanto amor

Adendum de Eduardo Larrea (su padre)

FUTBOL (I)

Siempre me gustó el futbol. De niño quería ser futbolista y médico. Soy médico. Siempre  lo practiqué. Jugaba de cinco , y después de marcador de punta derecho. Apasionado. Hacendoso. Si no gordito, empacadito. Y daba hasta la última gota de sudor. Me faltaban, pequeño detalle, condiciones y habilidad. Y gran detalle, también me faltaba ( y me falta, y creo que me faltará) espíritu de competitividad. Creo que en la vida hay que ser competente. Pero no competitivo. Me divertí, jugué, gané, empaté y perdí. Todo me da igual. Porque me divertí. sin tener que patear o pelearme con nadie. Esto, ahora lo veo, no lo apreciaban ni mi entrenador, ni mis compañeros de equipo. Pero como amigos , me conocían, y aunque sabían que no era una carta de triunfo, eran mis amigos, y nos divertimos sin otro afán.
He sido dotado de muy buena memoria, y no soy resentido, ni rencoroso. Por lo que he gozado de mis recuerdos. Y no he perdido el tiempo, guardando pesares.
Hincha de la Liga, y mascota en el estadio del arbolito, viví los albores de lo que bien llamaron fútbol no amateur, en vez de ponerle el membrete de profesional. El estadio era un deleite dominical que compartí frecuentemente con mi padre. La Liga era el equipo de la Universidad Central, donde él estudió y después , yo estudié.
Habia el Argentina. Después Deportivo Quito. Representaba un grupo que vivía en el centro. Como en la Plaza del Teatro, estaba el Control Número uno de los carros de plaza, ahora taxis. Me imagino que por eso les dicen taxistas. Y medio peyorativamente , como si manejar un taxi, fuera algo jerárquicamente menor, como si trabajar fuera denigrante. Y no ser rico, un pecado. Otra vez aparece la falta de competitividad.
Claro que quiero que la Liga gane, pero en el fútbol hay empates y derrotas también. Si juegan y ganan, y es un buen partido, suficiente.El Aucas , huérfano de la Shell, era un recuerdo glorioso. Cada vez más recuerdo y menos glorioso. Pero quién no le puede querer al Aucas?El Nacional, los puros criollos. Juegan desde el 63 y el 64 son vicecampeones, abajo del Quito. Cómo no admirar a esos atletas negros, grandes deportistas,  esa   muralla formda por Horacio Prado, Roosevelt Castillo, Eulogio Quintero y Atilio Alcívar. También jugó el Dr. Clemente Rodríguez, marcando esa punta. Recuerdo a un arquero Bautista. Antes de Fernando " el gato" Maldonado.No era muy bueno, pero me caía muy bien, Bautista. Maldonado era muy bueno pero no me caía muy bien. Luis Gonzalo Benavidez, Marcelo Vicente Cabezas, adelante Simón Bolívar Rangel..
Otro equipo era el América. Del barrio América. Caudillo, el Cabezón Echeverría.
El España. De la Floresta: Después Politécnico. César Farah, portero de la Escuela Politécnica, y portero del Politécnico. Edison Paucar. Los " loros" Almeida, punteros, derecho el uno e izquierdo el otro. Un paraguayo: Benito Galeano.Desde el 65 la Universidad Católica.  . Chiriboga, Ramiro Tobar, Pico Terán, Cristobal Mantilla, Agustín Cruz, Publio Luque.
El estadio era pequeño, pero como yo era pequeñísimo, me parecía enorme. Recuerdo un marcador, y un reloj. Los colores del frontón eran azul marino y anaranjado intenso,
Vendían cerveza Victoria y gaseosas Orangine. La "turbia" era de naranja y me encantaba. Sin embargo, aunque me acuerdo con impresión de los jugadores calentando en unos jardines a la entrada del recinto, ahí cerquita, de carne y hueso. No logro recordar el arbolito, que se enraizó y creció en el graderío occidental.
Había tres categorías , tal vez cuatro , de espectadores. Los normales ,que ibamos a las gradas, los intelectuales que veían sin pagar desde el segundo piso de la Casa de la Cultura, y el pueblo que se encaramaba en las partes más altas de los árboles del Parque de Mayo, más conocido como el Ejido.
El cuarto y más pequeño grupo, veían el fútbol desde las azoteas de las casas más altas de la 12 de Octubre.
Después el estadio se fue muriendo. De día entrenaba en la cancha cada vez más destruída , el América. De noche era el garage de los carros recolectores de Basura municipales.
Nos fuimos al Norte. Al Olímpico.

sábado, 24 de diciembre de 2011

DE LA ADOLESCENTE

Entre mujeres alta ya , la niña
quiere llamarse Viento.
Y el mundo es una rama que se dobla
casi junto a sus manos,
y la niña quisiera
tener filos de viento.


Pero no es la hora, y ríe
ya entre mujeres alta:
sus dedos no soltaron todavía
el nudo de la guerra
ni su palabra inauguró en las vivas
regiones de dolor, campos de gozo.
Su boca está cerrada
junto a las grandes aguas.


Y dicen los varones:
"Elogios impacientes la maduran:
cuando se llame Viento
nos tocará su mano
repleta de castigos"


Y las mujeres dicen:
" Nadie quebró su risa:
maneras de rayar le enseñaron los días"


La niña entre alabanzas amanece:
cantado es su verdor,
increíble su muerte.


(de "Odas para el hombre y la mujer"

de Leopoldo Marechal

Publicado por Eduardo Larrea Martínez

viernes, 23 de diciembre de 2011

ITACA

  Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

lloró de amor al divisar su Itaca

verde y humilde. El arte es esa Itaca

de verde eternidad , no de prodigios.


JLB

PARA CHRISTIAN

Hechos que llaman a reflexión y motivan opiniones los hay a veces. Otras no. La Navidad, el narcisismo, el año nuevo, la gastada y moribunda esperanza , que sobrevive , tal vez porque es una única balsa que nos queda en la aterradora ( en realidad casi no hay cabida ya para el terror, después de leer una noticia cualquiera, en cualquier latitud, para conquistar la muerte, basta con morir) obscuridad de una altamar picada tras un naufragio, el fútbol, el sueldo que no alcanza, en fin,  una multitud de temas que podrían ser dignos de comentar.
Sin embargo la vida nos pone por delante, pocas veces, a congéneres de magnitud como la de Christian.No es  un Mesías, ni un ungido, ni un iluminado, .No se rebaja a la pretendida magnificencia de los redentores, libertadores, genios, estrellas, portentos, últimas opciones o paradigmas humanos. Arquetipos teóricos. Enviados. Profetas.
Este es un hombre joven. bordea los 30. Y llama la atención algo que para gente tan ocupada en vivir, matar o simplemente sobrevivir,  a veces pasa desapercibido. Es transparente. De puro sincero. Y es bueno, por la absoluta ausencia de maldad. No soy un creyente. Pero lo veo y se que existe el alma. El es un alma fuerte y noble.
Le tocó una pésima mano de cartas. Y a  pesar de jugarlas con maestría, perdió mucho en aquella partida.
Tal vez por eso, me resulta difícil, creer que exista un Dios, un gran Arquitecto, algo más allá, una perfección que tenga el cinismo de escribir recto en renglones torcidos.
Y el lo sufrió, con entereza y discreción. sin caer en el miserable y egoísta hábito de la autoconmiseración, o rebajarse al lodazal del resentimiento, o la amargura.
Esa es la gente que debemos buscar, para aprender con humildad a ser mejores.
Gracias Christian por devolverme la fe.

Eduardo Larrea M

miércoles, 14 de diciembre de 2011

ALEXEI PAEZ

Ha muerto un amigo querido. Lo conocí cuando yo tenía 17 y el 13. En el Benalcázar yo estaba en sexto curso y el en segundo. Yo fuí a dar una conferencia , obligatoria. Algo así como un ensayo de oratoria. Después de dar una charla improvisada pero potable, porque me lo tomaba con soda, satisfecho, les pregunté si tenían inquietudes u opiniones. Silencio. Alza la mano un joven de lentes gruesos, sin porte atlético, de buena dicción, y le dije que continue. Disparó. Me ametralló con una barroca serie de análisis , preguntas que el mismo se respondía , con igual sapiencia con que las hacía, y reflexiones metafilosóficas , alambicadas, pero de lógica aplastante, y una erudición sincera que no tenía nada de pedante. Le escuché y con desfachatez le dije , que había captado muy bien el mensaje de mi discurso, y que desde luego, tenía razón. Acto seguido agradecí a los oyentes y puse pies en polvorosa, antes de que se le resbalara alguna zancadilla intelectual, que pusiera en evidencia mi superficialidad. Me impresionó mucho. Llegamos a hacernos amigos, y con los años compartimos amigos, y vivencias, y largas tertulias, que a pesar de su peso específico, no eran monólogos vanidosos, porque no era él, un hombre vanidoso. Pico de oro si. Vanidoso no.Intenso en sus gozes y en sus luchas, entre otras con sus fantasmas, que no siempre exorcizó; era sin embargo, un sabio generoso y de muy buena índole. Encontrarse con él tenía la magia de transformar el tiempo en deliciosas e inacabables conversaciones. Y , como dijo Machado, "más que un hombre al uso, que sabe su doctrina, era en el buen sentido de la palabra, bueno". Era una parte ocasional y familiar de nuestras vidas.
A pesar de su ausencia, y de la nostalgia que nos pudiese dejar la misma, fue mucho más lo que compartió, nos enriqueció, pudiendo haber sembrado vientos, no cosechó tempestades, sino que nos dejó una perenne energía eólica.Polémico, apasionado, polemista, no cosechó envidias ni enemigos, sino un gran cariño, que se manifestó con la solidaridad de tanta gente, cuando libró su última batalla.
Su muerte , por eso, nos dejó muchas más riquezas que vacíos Seguirá en nuestro imaginario, y lo recordaré con satisfacción y gratitud. No te  fuiste vacío, no nos dejaste solos, e hiciste más allá de lo suficiente.
Gracias Alexei.
Tu amigo Eduardo.