jueves, 1 de diciembre de 2011

EN EL PROFUNDO CAUCE DE MIRADAS

Cada día que pasa voy observando,
en el profundo cauce de las miradas,
los ojos tristes de un niño sólo,
que con su cara sucia ya va cargando,
a su hermano menor como caballito,
y descalzo quema sus pies vereda arriba.
Como sucio es el negro de las miradas,
que indiferentes corren rabias adentro,
en medio tráfico incandescente,
y van quemando llanta para avanzar un puesto,
en esa larga fila que va muy lento,
muy lento siempre, siempre al infierno.
Indiferentes de todo lo que pasa a su alrrededor,
inadvertidos suben niño y jinete.


Eduardo Larrea Martínez
2 de diciembre  2011

martes, 22 de noviembre de 2011

UN DIA COMO HOY, HACE 48 AÑOS

Yo tenía 8, estaba en tercer grado de la escuela Espejo. Era un viernes de noviembre. Eran las 3 de la tarde y estaba en el recreo de la segunda jornada. El mundo mágico de mi niñez era mucho más lento, no corría prisa. A falta de información , teníamos la imaginación bastante más desarrollada. Sólo había un canal de televisión. El 4, de los evangelistas, el HCJB, (era , lo supe luego, la frecuencia correspondiente y no Hoy Cristo Jesus Bendice , en siglas) No habían noticieros. Villancicos y cánticos religiosos del Cowboy Jack, y otros métodos de difusión de estos gringos convencidos y convincentes que a través de una tecnología en blanco y negro, y poquísimos receptores en Quito, reclutaban creyentes para su evangelismo, sin irrespetar a otras creencias o modos de cristianismo, con una tenacidad convicta que luchaba con un catolicismo impregnado con miedo, con eternidades  de una esperanza que parece haberse quedado en eso, y licor a una población devota en un trabajo de más de 400 años. Y ganaban adeptos. La música de " Pompas y circunstancias", que era el que conocíamos como el canto final, precedía al inicio de 20 minutos de dibujos animados, protagonizado por el Super Ratón, que no se interrumpían con propagandas, porque no habían propagandas. Mi hermano menor, de 4 años, más ingenuo aún que yo , se sentaba en la ventana mirando una luna que brillaba en un cielo diáfano a las seis y cuarenta de la tarde, tratando de sorprender a aquel poderoso y justiciero ratón, tratando de verlo volar a su casa , la luna, a dormir, cuando se acababan sus proezas.Ese viernes llovía a cántaros , por lo que  jugábamos bolas, o perros y venados, corriendo por los para mi enormes corredores techados de la Escuela Espejo, hoy desocupada., cuando llegó el Armendariz de cuarto grado, y me dió de sopetón, la increíble y aterradora noticia.Me dijo: Va a haber la tercera guerra mundial. Le mataron a Kennedy. Yo quería ir a mi casa y protegerme con mi familia. La brusca e increíble noticia, era como descubrir de repente que Supermán, no sólo no volaba. sino que no existía.El tiempo quedó suspendido en otra dimensión.En fin. Creo que el único que pensaba que ese melenudo cobarde que había cedido ante los comunistas por no invadir Cuba, y había tenido miedo de aplastar el botón rojo, para acabar  de una vez por todas con el peligro comunista, era mi abuelo Antonio, pero yo no lo supe hasta después, en vacaciones. Porque el vivía en Venezuela y yo en Quito. El mundo perfecto se desmoronó ante mis ojos. Al final. La vida sigue igual. Sólo que ya no es simple ni tranquilo. Ahora lo hubiéramos visto en directo por cable. Esa época ya pasó. Pero la hecho de menos.Vivíamos
en blanco y negro, pero el espacio para la imaginación era enorme y colorido.

martes, 8 de noviembre de 2011

DON ANTONIO

Soy clásico o romántico, no se. Dejar quisiera,

cual deja el luchador su espada,

famosa por la mano viril que la blandiera,

y no por el docto oficio del forjador, preciada.


Antonio Machado

Retrato (fragmento) 

ADIVINANZAS

Todas hieren, la ultima mata.

LAS HORAS


                                     




      


                                               
                                                   Soy la redondez del mundo,
                                                   sin mi no puede haber DIOS
                                                   Papas y Cardenales si
                                                   pero Pontífices no
                                               

                                                                   LA LETRA "O"
                                                                                   


      

                                                                              Sin ser Padre de Adan,
                                                                              Principio Soy.
                                                                              Principio y Fin del Alma Soy
                                                                              Y He sido
                                                                              Y aunque en el centro de la mar Estoy
                                                                              Hasta el fin de la tierra Se oye mi sonido.
                                                                                                       LA LETRA "A"








Mientras mas grande menos se le escucha
EL SILENCIO







martes, 1 de noviembre de 2011

RENDIDO HOMENAJE A REINA DE BOTAS SIOUX

NOCHE BIEN ENTRADA

AMANECIDA CERCANA 

Esto va como un canto de esperanza a la Reina de las botas Sioux, cuya valentía es infinita, y su entereza, 
sideral.


Esdrújulo
(Daniel Viglietti)


Se trata cósmicos de ser más fértiles,
de no ser tímidos, de ser más trópicos,
de ir a lo pálido, volverlo térmico,
sentirse prójimo de lo más lúdico,
con verdes lápices trazar el ámbito
de lo que mágico rompe los límites,
buscar lo hidráulico de lo volcánico,
librar la métrica, cambiar de sílabas.
Y con elásticas formas anárquicas
tocar lo afónico que suene homérico,
fundar metáforas, crear la hipótesis
de que lo asmático se vuelva oxígeno.
Situar la brújula al sur paupérrimo,
armar las síncopas contra los déspotas,
cambiar la tónica por una séptima,
tocar en triángulo sones esféricos.
Y a los dogmáticos tan poco orgásmicos,
casi ni eróticos de ser tan púdicos,
a esos acríticos de sesgo andrógino
decirles "gélidos, no sean retrógrados".
Y con armónicos cantar bien nítido
contra lo frígido luchando tórridos,
con armas múltiples llamando cálidos
fondos oceánicos de lo más lúbrico.
El ritmo cíclico del vals esdrújulo
es cual la sístole que va a la diástole,
todo cardíaco de andar eufórico,
nada presbítero, más bien sacrílego.
Amando nínfulas que sueña grávidas,
el vals acróbata cruza los vértices
llamando gráciles criaturas prístinas,
seres prolíficos de lo aún inédito.
Y a los arácnidos volverlos líricos
y a sus ejércitos juzgarlos rápido
mediante un árbitro de juicio ecuánime
que encierre en cárceles impunes pérfidos.
Y los políticos de gesto tránsfuga,
los impertérritos, los siempre cómplices
caerán patéticos en lo espasmódico
cuando lo enérgico les corte el tránsito.
Con lo poético del vals arrítmico,
que está en lo crítico de sus propósitos,
no pueden síncopes ni golpes fúnebres,
ni es por patíbulos que quede acéfalo.
Ni es por trifásicas que olvide históricas
luchas titánicas por lo inalámbrico,
por lo que ubérrimo se alza eufórico
y anuncia próximos cambios históricos.
Cuando el pobrísimo tome las cúpulas
y los famélicos tomen las Áfricas
y los indígenas tierra amazónica
y los mecánicos tomen las fábricas
y los utópicos salgan del prólogo
y los daltónicos pinten lo nítido
y los chuequísimos bailen de júbilo
ya lo terrícola será libérrimo
cual ritmo cíclico de un canto esdrújulo.

sábado, 29 de octubre de 2011

SOMALIA

 Somalia:

Los somalíes de a pie huyen de la hambruna. Están cercados por un grupo armado hasta los dientes. ( Es buen negocio vender armas, para el que las vende) que los acorralan y asesinan en nombre de Alá. (En este caso ese Dios es circunstacial. Ya se han hecho genocidios en nombre de Cristo y de su Padre por la Santa Inquisición)
Muere un niño cada 6 minutos. Un padre enterró a su quinto hijo , por no tener dinero para su tratamiento. Costaba un dolar americano. Se necesitan 1400 millones de  dólares para poder rescatar a esos seres humanos ( me pregunto cuanto gastaría la OTAN en la operación para derrocar a Ghadafi). La FIFA donó un millón de dólares. Se recaudaron en total 300 millones. Ni para la muela. La humanidad tiene comportamientos "muy edificantes". Santa es la guerra que nos espera. Masacres con cualquier Dios de nuestro lado.

EL ETNOGRAFO

Corto y contundente relato de JLB. O como diría Antonio Máchado: Romero, para ir a Roma

                                                                                                         por todas partes se va,

                                                                                                         Romero para ir a Roma,

                                                                                                       
lo que importa es caminar.





El etnógrafo:  Jorge Luis Borges

El caso me lo refirieron en Texas, pero había acontenido en otro estado. Cuenta con un solo protagonista, salvo que en toda historia los protagonistas son miles, visibles e invisibles, vivos y muertos. Se llamaba, creo, Fred Murdock. Era alto a la manera americana, ni rubio ni moreno, de perfil de hacha, de muy pocas palabras. Nada singular había en él, ni siquiera esa fingida singularidad que es propia de los jóvenes. Naturalmente respetuoso, no descreía de los libros ni de quienes escriben los libros. Era suya esa edad en que el hombre no sabe aún quién es y está listo para entregarse a lo que le propone el azar: la mística del persa o el desconocido origen del húngaro, la aventuras de la guerra o del álgebra, el puritanismo o la orgía. En la universidad le aconsejaron el estudio de las lenguas indígenas. Hay ritos esotéricos que perduran en ciertas tribus del oeste; su profesor, un hombre entrado en años, le propuso que hiciera su habitación en una toldería, que observara los ritos y que descubriera el secreto que los brujos revelan al iniciado. A su vuelta, redactaría una tesis que las autoridades del instituto darían a la imprenta. Murdock aceptó con alacridad. Uno de sus mayores había muerto en las guerras de la frontera; esa antigua discordia de sus estirpes era un vínculo ahora. Previó, sin duda, las dificultades que lo aguardaban; tenía que lograr que los hombres rojos lo aceptaran como a uno de los suyos. Emprendió la larga aventura. Más de dos años habitó en la pradera, bajo toldos de cuero o a la intemperie. Se levantaba antes del alba, se acostaba al anochecer, llegó a soñar en un idioma que no era el de sus padres. Acostumbró su paladar a sabores ásperos, se cubrió con ropas extrañas, olvidó los amigos y la ciudad, llegó a pensar de una manera que su lógica rechazaba. Durante los primeros meses de aprendizaje tomaba notas sigilosas, que rompería después, acaso para no despertar la suspicacia de los otros, acaso porque ya no las precisaba. Al término de un plazo prefijado por ciertos ejercicios, de índole moral y de índole física, el sacerdote le ordenó que fuera recordando sus sueños y que se los confiara al clarear el día. Comprobó que en las noches de luna llena soñaba con bisontes. Confió estos sueños repetidos a su maestro; éste acabó por revelarle su doctrina secreta. Una mañana, sin haberse despedido de nadie, Murdock se fue.
En la ciudad, sintió la nostalgia de aquellas tardes iniciales de la pradera en que había sentido, hace tiempo, la nostalgia de la ciudad. Se encaminó al despacho del profesor y le dijo que sabía el secreto y que había resuelto no publicarlo.
-- ¿Lo ata su juramento? -- preguntó el otro.
-- No es ésa mi razón -- dijo Murdock --. En esas lejanías aprendí algo que no puedo decir.
-- ¿Acaso el idioma inglés es insuficiente? -- observaría el otro.
-- Nada de eso, señor. Ahora que poseo el secreto, podría enunciarlo de cien modos distintos y aun contradictorios. No sé muy bien cómo decirle que el secreto es precioso y que ahora la ciencia, nuestra ciencia, me parece una mera frivolidad.
Agregó al cabo de una pausa:
-- El secreto, por lo demás, no vale lo que valen los caminos que me condujeron a él. Esos caminos hay que andarlos.
El profesor le dijo con frialdad:
-- Comunicaré su decisión al Consejo. ¿Usted piensa vivir entre los indios?
Murdock le contestó:
-- No. Tal vez no vuelva a la pradera. Lo que me enseñaron sus hombres vale para cualquier lugar y para cualquier circunstancia.
Tal fue, en esencia, el diálogo.
Fred se casó, se divorció y es ahora uno de los bibliotecarios de Yale.